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“Dying is the most embarrassing thing that can ever happen to you, because someone’s got to take care of all your details”
Warhol

La vida de Warhol no podía estar completa sin una característica que ha estado presente en la vida de varios personajes considerados íconos a lo largo de la historia del arte. Fue víctima de una fan con problemas mentales, la fama venía a cobrarle, su sangre era el pago pendiente. El 3 de junio de 1968 Andy fue baleado por Valerie Solanis una activista feminista y perturbada mental, por suerte las heridas no le causaron la muerte pero sí afectaron su salud por más de veinte años, 2 balas afectaron el pulmón, el vientre, el bazo y el esófago de Warhol. Su recuperación inmediata lo mantuvo en el hospital por al menos dos meses.

De regreso a su casa Warhol decide empezar a pintar autos, la mayoría víctimas de trágicos accidentes de tránsito. Para el artista estos autos chocados eran un montón de chatarra… un presagio de la muerte. A los autos chocados se suman varias obras de personas que murieron en circunstancias trágicas, el anonimato y a quienes deseó darles un minuto de fama colocándolas al mismo nivel que a Monroe.

Meses más tarde sale a la luz pública una serie de obras bautizada por el artista como: “Los trece hombres más buscados”, serie inspirada en fotografías extraídas del archivo que contenía a los hombres más buscados por el F.B.I.

Al mismo tiempo un afamado arquitecto de la época, Philip Jhonson, lo invitó a realizar un mural por lo que el artista decide utilizar estas obras para así colocarlas en la fachada del edificio “New Yorker State”, el mural tenía 32 m2 de área y al finalizarlo desató la polémica en todo Nueva York.  Las fotografías que había seleccionado en su mayoría eran de italianos y gran parte de ellos ya no eran perseguidos por el F.B.I, por esta razón el gobernador de la ciudad solicitó que removieran el mural, Warhol indignado tuvo que cubrirlo con pintura plateada. Meses después el artista retomó el tema con una serie de retratos realizados en serigrafía a base de puntos.

El revolucionario artista unía a personajes, elementos y asesinos en su serie de obras inspiradas en la muerte protagonizadas por estrellas de cine, criminales y artistas.

Por esa época en su ciudad natal Chicago se realizaron encuestas en donde Warhol llegó a alcanzar el tercer lugar en popularidad gracias a su particular intuición para seleccionar a sus protagonistas entre ellos él mismo, esta serie de obras reflejaba a una sociedad revolucionaria que rompía las reglas.

En 1964 otra serigrafía se une a su curriculum: el retrato de Jackie Kennedy llorando por la muerte de su esposo. Conmovió a todo Estados Unidos, Warhol se valió de al menos 5 fotografía distintas sustraídas de la prensa para enfocar otro lado de la muerte, el dolor de un ser querido al ver partir a su ser amado, las lágrimas de la joven Kennedy sellaban el fin de la época de cambio a la que los norteamericanos fueron llevados gracias a el hombre que se había adueñado del corazón de la joven francesa.

Producto de la muerte de Kennedy, Jaqueline se convierte en musa inspiradora de Warhol, él elaboró varias obras protagonizadas por ella y sus momentos de felicidad y tristeza que al ser repetidos constantemente en el mismo cuadro se desintegraban, el propósito del artista con estas obras era mostrar lo impredecible que es la vida y lo extraña que es la suerte.

Tributo a Warhol. MOka

De la serigrafía al cine
Un nuevo cambio de domicilio marcó otra etapa en la vida artística de Warhol, el nacimiento de “Factory”, varios amigos artistas, músicos, escritores y actores se habían mudado a su casa construyendo así toda una comunidad artística dentro de la vivienda de Warhol, todos vivían ahí temporalmente y en conjunto realizaban las tareas de la casa.

Homosexuales, lesbianas, cineastas, estudiantes y poetas completaban la lista de amigos extravagantes de Warhol, si algo tenían en común era la creatividad que daba rienda suelta constantemente, la productividad artística de “Factory” era impresionante y Warhol astutamente estaba para absorver las ideas de sus amigos a quienes llamaba “boys and girls”, cuando algo valía la pena él lo tomaba en cuenta y realizaba alguna de sus obras basadas en la idea de alguno de los habitantes de la “Factory”.

“Factory” se alejaba totalmente del concepto de fábrica más bien era un taller de arte semejante al que en la época del renacimiento tuvo Leonardo. Nada salía del lugar sin que tuviera la aprobación del maestro. Estos jóvenes con quienes convivía Andy lo mantenían joven y lleno de nuevas ideas, y él los mantenía a ellos curiosos y estimulados.

La comunidad de Warhol se convertía en la sede de moda para bandas de rock como los Rolling Stones y cedió espacio para que el grupo Velvet Underground ensayara en uno de los pisos del edificio, paralelamente desarrolló con ellos un espectáculo compuesto por danza, música, proyecciones, iluminación y películas. Cualquiera de los visitantes que salía de la “Factory” quedaba impresionado por el control que Warhol ejercía sobre el aparente caos que reinaba en el edificio.

Ese lugar era el semillero de las “estrellas” que protagonizaron las películas de Warhol la mayoría no actuaba muy bien, pero esto no era una preocupación para el director. Su debut lo hizo con una película de 7 horas que en realidad era una secuencia de 20 minutos que al igual que sus obras se repetía, en dicha cinta se recorrían todas las partes del cuerpo de una persona mientras dormía.

El amateur director tenía una innovadora teoría:

“Mis primeras películas en las que utilizamos objetos estacionarios, debían no en última instancia, ayudar a los espectadores a conocerse mejor entre sí. Cuando vamos al cine nos encontramos normalmente en un mundo de fantasía. No obstante, si vemos algo que nos molesta, centramos nuestra atención en las personas que están sentadas a nuestro lado. Las películas son, en este sentido, más apropiadas que las obras de teatro o los conciertos donde uno se sienta sencillamente. Me parece que solo con la televisión se puede alcanzar, todavía más que con el cine. Viendo mis películas se pueden hacer más cosas que viendo otras películas: se puede comer y beber, fumar, toser, mirar a otro lado y luego volver a mirar hacia la pantalla para darse cuenta de que todo sigue estando allí”.

Las películas de Warhol se caracterizan por tener un total descuido por los detalles técnicos y por no contar con ninguno de los tradicionales métodos narrativos de Hollywood. Sin embargo hoy día sus películas se consideran parte importante en la historia de Hollywood.

Su primer éxito comercial en el cine lo obtuvo con “The Chelsea Girls” (1966) la misma se desarrollaba en el Hotel Chelsea frecuentemente ocupado por artistas, literarios y músicos. Esta cinta entre otras reflejaban la filosofía de su director, en ocasiones la cámara permanecía estática casi durante toda la película forzando al espectador a ver lo que muchas veces no ve, los pequeños detalles que se ocultan en una acción tan común como comer o cortarse el pelo.

Con el paso de los años Warhol delegó el poder a su asistente de dirección, Paul Morrissey quién se adaptó más a los esquemas aprobados por Hollywood, gracias a esto Warhol triunfó con 2 cintas más “Flash” en 1968 y “Trash” en 1969.

Un año más tarde publicó una autobiografía y un amigo lo convenció para que editaran una nueva revista a la que bautizaron “Inter-View” este proyecto se convirtió en el vehículo para divulgar todo sobre el trabajo de Warhol. Gracias a la aceptación del proyecto estaba en la élite del mundo artístico neoyorquino compartiendo en fiestas con estrellas como Elizabeth Taylor, Muhammad Ali y Liza Minelli, entre otros. La mayoría de estas estrellas competía para conseguir que él los retratara con su característico estilo, el mismo artista frecuentaba las fiestas con su cámara para fotografiarlas y luego escogía las mejores fotos para elaborar los retratos.

El cine mantuvo a Warhol alejado de la pintura por al menos 2 años luego de este período de descanso volvió a retratar a figuras famosas como Mick Jagger de los Rolling Stones. Del mismo modo transformó al comunista chino Mao en una estrella, varios cuadros que combinan la técnica de la serigrafía y el óleo son parte de la colección de retratos del artista, a Mao se le suman Lenin, Sigmund Freud y Alejandro el Grande entre otros.

Para la década de los ochenta Andy ya era toda una estrella, incluso él mismo se incluía junto con las estrellas en sus exposiones de retratos y en 1981 se incluyó en una exposición junto con “Mickey Mouse”, el “Tío Sam” y “Superman” autodenominándose como uno de los mitos americanos.

El 1986 Andy se puso furioso al ver que la empresa Campbell cambió los empaques de las sopas, por eso decidió elaborar nuevas obras con los empaques que reemplazaron a las tradicionales latas, que ya eran todo un clásico. Adicionalmente a estas obras él relizó varias serigrafías del cuadro de la “Última Cena” en gran formato.

Sentía que le quedaba poco tiempo, las secuelas de los disparos que casi dos décadas atrás le habían afectado varios de sus órganos vitales se hacían más evidentes, durante sus últimos meses de vida en los que se dedicó a comprar antiguedades y a fotografiar a personalidades como Truman Capote, su amor de juventud.

Sin duda el espíritu de Warhol aún vive en cada lata de sopa… en cada rockstar… en cada serigrafía, su legado ha marcado al mundo del arte.

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Capítulo 2

Capítulo 3

Cerramos nuestra serie de artículos  dedicada al padre del pop art con este video de Mick Jagger unas cuantas arrugas y esposas después de visitar a su amigo en Factory, “God gave me everything junto a Lenny Kravitz.