Arte Costarricense
inicio | enlaces | publicidad | staff | contacto | mapa | descargas | foro


Giorgio Timms - 1


por
Camilo Rodríguez Chaverri
Colaborador
Art Studio
Magazine

Pionero del Desnudo

Un hombre nos ha puesto en el mapa de la fotografía del mundo. Su trabajo es reconocido en Nueva York y París. Hasta el nombre le ayuda. Giorgio Timms suena a artista. Como si Dios y sus papás se hubieran puesto de acuerdo y desde el nombre condicionaran la vocación de sonrisa y de tormenta. Y es que desde muy joven parece que el destino lo empuja al arte y a la creación de belleza. Él va jugando por la vida, como volando, como pasando las uñas por todas las materias en las que el ingenio del ser humano ha puesto la mano.

Sabe de historia, conoce a fondo la historia del arte, por ejemplo, y su formación le sirve de alfombra al niño que sale de él y que va dejando por el mundo estelas, flores, retratos, preguntas y golpes para adentro.
Su trabajo ha ayudado a demostrar que la fotografía es arte y que el fotógrafo es una especie de poeta del instante. Pero si en algo Giorgio se ha ganado un sitio en la historia que él ama es como fotógrafo de ruptura, pues fue el primero que se adentro en el escabroso mundo de los desnudos, y especialmente los desnudos masculinos en una sociedad homofóbica y profundamente machista. Giorgio Timms Calvo nació en Esparza. El Timms es de su abuelo inglés, y el Giorgio es de un origen complicado, y le resulta difícil de contar.

-Usted ha sido pionero en materia de arte. Se nota que la formación en artes y en cultura universal ha sido definitorio para que su papel sea el de iniciador en varios ámbitos...
-Lo del arte nació en mí de una forma muy extraña. Cuando entré a la universidad ya trabajaba y me hice muy amigo de dos muchachas que también trabajaban. Los tres hicimos el primer año en dos años. Íbamos en desorden. Y así ha sido  durante toda mi vida. Me voy instruyendo y voy aprendiendo en los campos que me interesan.
“Con la fotografía inicié en la U. Entré a la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Costa Rica a estudiar grabado. Al tercer año tenía que separarme de mis dos amigas, porque ellas iban a Artes Gráficas y yo a Artes Plásticas. Por seguir con ellas en algo llevé un curso de Fotografía. Les conté que iba a llevar un curso sólo para estar con ellas. Me contaron que iban a llevar Foto, así que yo llevé Foto. “Pude haber dicho cualquier otra cosa. El profesor que me tenía que matricular me dijo que no podía, porque era del área de Plástica, pero estaba la gran fotógrafa Victoria Cabezas, y ella le dijo que por qué no, que si yo quería llevarla, pues que la llevara”.

-O sea, que entró en Fotografía por pura casualidad...
-Yo no creo en las casualidades, las cosas suceden por alguna razón. Ahí, en ese curso, me encontré con que eso era lo mío. Además, tenía mis dudas acerca de mi habilidad en grabado. El profesor Juan Luis Rodríguez me decía que era bueno pero vago. Yo dudaba si en realidad podía hacer algo más en grabado. “En foto me di cuenta que me sentía cómodo y que era un lenguaje que yo manejaba. Antes había estudiado otras cosas, como historia, literatura, llevaba lo que me interesaba, era como un diletante izquierdista”.

-Y muy pronto empezó a triunfar en este campo.
-Estaba en el segundo año de la carrera cuando gané el Premio Nacional de Fotografía, en el Salón Nacional de Foto, que convocaba en ese tiempo el Museo de Arte Costarricense.
“Lo gané con una fotografía hecha en Alajuela, una fotografía casual, en la calle, hecha para un curso de mi primer año, no para el concurso”.

-¿Lo asustó el premio?
-Cuando participé, la máxima aspiración era que me aceptaran una foto
Tanto que cuando la directora del Museo de Arte Costarricense, que en ese momento era Virginia Vargas, me llamó para decirme que había ganado y para felicitarme, le dije muchas gracias y le corté. Creí que alguien me estaba haciendo una broma.

Obligado a crear

-¿Ese premio definió su futuro en la Fotografía  como arte?
-Ese premio fue muy importante porque a mí nadie me conocía. Me sentí obligado a demostrar que en realidad yo era fotógrafo y que era bueno. Los premios tienen ese doble filo, a veces se le otorgan a gente joven y después no dan más...

-Me imagino la furia de otros por su premio...
-El premio creó cierto resquemor en fotógrafos ya reconocidos que estaban participando. Al año siguiente me propusieron que fuera profesor en Bellas Artes. No tenía ni el título...

-Me interesan sus búsquedas artísticas a partir de ese momento.
-Comienzo a trabajar, a buscar en qué puedo yo expresarme de una manera más personal a partir del premio. Ya iba para mi tercer año, y el premio me obligó a dar un gran salto. Me hizo sentir una responsabilidad...

-Le insisto en la fotografía como rama del arte, como espacio para crear, para inventar, para fabular...
-Ya era conciente de lo que estaba haciendo. Estaba buscando un lenguaje, una temática que fuera más particular. Como trabajo de un curso tenía la asignación diseñar la portada de un libro. Escogí el libro ´La estación de fiebre´, de Ana Istarú, que es mi amiga. Es poesía erótica hacia lo masculino, y fue por eso que comencé a trabajar desnudo masculino. Eran fotos en color, solarizadas, alteradas en el laboratorio. “Comencé a hacer mucha foto de desnudos. En eso viene la celebración de los 150 años del descubrimiento de la foto, en 1989, y el Museo de Arte Latinoamericano en Washington, decide hacer una exposición con fotógrafos de todos los países que conforman la OEA. Entonces, el Museo de Arte Costarricense me pide que representé al país junto a Vicky Cabezas. Le presento a la gente del museo en lo que estoy trabajando, en el museo lo aceptan y mi trabajo se envió para allá”.
inicio | enlaces | publicidad | staff | contacto | mapa | descargas | foro