Arte Costarricense
inicio | enlaces | publicidad | staff | contacto | mapa | descargas | foro


Gabrio Zapelli - Un Conde en la TV y el Teatro


por
Camilo Rodríguez Chaverri
Colaborador
Art Studio Magazine

--Teniendo tantas oportunidades, ¿por qué se vino para Costa Rica?

--Es que fue precisamente con Desideri como jefe que llegué a Costa Rica. Íbamos a realizar la producción de una miniserie aquí, después de muchos cambios. Primero íbamos a rodarla en Cuba, luego pensaron en Cartagena de Indias, en Colombia, pero al final escogieron este país porque aquí vive Víctor Barriga, quien es cuñado del productor, que era Peter Zoli. Yo venía como escenógrafo, como decorador.

--Pero, ¿por qué se quedó aquí?

--Me encontré con Enrique Garnier, el Director de Artes Dramáticas de la Universidad de Costa Rica, y me propuso quedarme aquí impartiendo cursos de Escenografía, Iluminotecnia, Crítica Teatral, Vestuario y Guión. Poco después también me propuso impartir Historiografía de las Artes en la Maestría de Arte. Me sonó bien el cambio y la nueva aventura.

Y hasta empecé a trabajar en un guión para cine con Mercedes Ramírez, en una historia de acción.

--¿Y cuando entra en escena “El Barrio” en su vida?

--Tenía ya casi dos años de estar en el país cuando Óscar Castillo me contrató como supervisor de las escenografías, hace poco más de tres años. En diciembre de ese año, en 1997, viajé a Italia y cuando regresé en enero de 1998 ya me integraron como director de guionistas de El Barrio, al frente de Catalina Murillo, Walter Fernández, Dorelia Barahona y Jéssica Clark, entre otros.

--La aventura en El Barrio es importantísima para el imaginario de los y las costarricenses. ¿Es conciente de eso?

--El Barrio fue una escuela de televisión para Costa Rica. Fue la primera serie costarricense que se puede llamar con ese nombre. Tuvo altos y bajos que dependieron de la relación con los patrocinadores. Era la primera vez que tanto los patrocinadores como los productores hacían algo de esa magnitud. Es que hay que ver la magnitud de la puesta en escena. Imagínese que llegamos a tener hasta 28 actores por capítulo, con filmaciones en exteriores y filmaciones en interiores.

Zambullido en este lago

--¿Cómo hizo para acoplarse y dirigir a los guionistas si era extranjero y no conocía la letra menuda del costarricense y su forma de ser?

--Bueno, tuve gente buena y talentosa a mi lado. Además, todo requería de mucha investigación. Así que por cada capítulo consultábamos con médicos, abogados, sociólogos, con los profesionales que ocupáramos.

--Pero eso no parece ser suficiente.

--Yo me apoyé en el testimonio de mucha gente, en la observación de sus vidas. Llegamos a hacer 400 historias, porque cada capítulo estaba compuesto por tres historias independientes que se enlazaban al final. Eso requiere de mucha creatividad pero también de mucha investigación.

--Pero me imagino que hubo algún elemento del trabajo o alguna característica particular que le obligó más, que le provocó más problemas.

--Sí, sí. Aquí no hay costumbre de trabajar en equipos. Todos trabajan individualmente y luego juntan el trabajo. Cada trabajo está desarrollado por cada quien por aparte. Yo no estaba acostumbrado a eso.

--Luego vino la experiencia de La Pensión.

--En La Pensión todo el trabajo de preparación tuvo que ser muy rápido. Tenía que gustar siendo cómico, pero ofreciendo algo que nunca se había hecho en Costa Rica. Aquí todo lo humorístico había partido de la farsa. Por ejemplo, un hombre vestido de mujer, que imita a una mujer, pero que se sabe que es un hombre. Nosotros estamos preparando una comedia, y la diferencia con la farsa es que en la comedia sí se parte de situaciones reales, que parecen reales, más bien. El mayor reto era mantener ese género de comedia. Aquí empecé como director de guionistas, al igual que en El Barrio, pero tuve que ver con el planteamiento del proyecto.

--Alguna gente ha dicho que La Pensión no responde a nuestro medio, que pasaron por alto detalles vitales, como el hecho de que un chofer de bus no vive en una pensión de esas dimensiones.

--El personaje del chofer de bus es verdaderamente un chofer de bus. Pero aquí el punto es que partimos de arquetipos. El programa es para toda la familia. Por eso, Don Pedro representa a esos hombres pesados, majaderos, que son solteros insoportables o maridos insufribles por delicados. Doña Tere es del tipo de mujeres que tienen la obligación de llevar adelante a la familia. Riqui es el hermano excéntrico, el hijo de familia que sale como lo que la familia nunca quiso tener. Mientras tanto, Eddy es el tipo de hijo aprovechado, al que han chineado y se ha convertido en un vagabundo. Elvira es como la tía que siempre sabe mucho de lo oscuro y el pasado. Abigail, la muchacha bonita con aspiraciones y en espera del príncipe azul. También está Camacho, quien aparece esporádicamente y que representa para Doña Tere el sueño del hombre seductor y el galán. En ese contexto, Paco, el chofer de bus, responde muy bien a lo que se le pide como tío bueno y tonto, pero también responde a lo que se quiere de él como chofer de bus.

inicio | enlaces | publicidad | staff | contacto | mapa | descargas | foro