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Por: Pato, colaborador de ArtStudio Magazine

El Auditorio Nacional fue testigo la noche del pasado 3 de noviembre, con una presencia de público bastante escasa, del debut de la Orquesta de Cámara de la Universidad de Costa Rica. Voy a ser sincero y a confesar que iba con las expectativas un poco bajas, no dudando de la calidad de músicos que se forman en ese centro universitario, sino mas bien de la dificultad característica en formar, unir, y amalgamar a una orquesta de tan grandes proporciones (en total son unos 40 músicos entre profesores, estudiantes avanzados y egresados).

La cita era a las 7 :30 de la noche, y como lo acoté anteriormente, la escasa presencia de público no daba buena espina. Después de unas breves palabras de la rectora de la universidad, Yamileth Gonzalez, los músicos tomaron sus lugares para iniciar el concierto.

La primer pieza interpretada fue la Suite Holberg en estilo antiguo de Edvard Grieg, compositor danés del siglo XIX. Desde las primeras notas del concierto, quede impresionado. La calidad de sonido y de interpretación fue realmente asombrosa. Bajo la batuta del maestro Luis Diego Herra, los músicos supieron interpretar al pie de la letra cada una de las indicaciones y matices. No soy crítico ni mucho menos estudioso de la música, es mas, mi único instrumento de medición ayer fueron mis oídos, y lo escuchado me dejó asombrado.

Luego de este debut, la orquesta se completó con el resto de integrantes procediendo a interpretar el Concierto para trompeta y orquesta en Mi bemol mayor de Franz Joseph Haydn con la participación en solista del trompetista Juan Carlos Meza.  Si con la primer pieza me agarraron, con esta sublime interpretación me terminaron de convencer.  Los solos de  Meza se complementaron a la perfección con el resto de la orquesta. El sonido era nítido, claro y limpio. De verdad que el Auditorio Nacional se presta para este tipo de eventos y ojalá sigan haciéndolos en ese espacio.

Luego de un breve intermedio, la orquesta se preparó para el final, e interpretaron la Sinfonía no. 8 en Fa Mayor, Opus 93 de Ludwig Van Beethoven. En este punto debo decir que de las tres piezas, esta me pareció la más floja, no en el sentido de sonido, sino más bien en interpretación, pero realmente los músicos sacaron la faena y con grandeza.

Siempre es bueno que agrupaciones de este tipo se creen, ayuda a que la cultura pueda tomar un espacio más importante dentro de la sociedad costarricense, y si viene de la UCR pues eso estimulará a que muchos jóvenes quieran emprender el viaje del mundo musical. Espero que esta orquesta continúe su buen trabajo, y si como dicen todo lo que empieza bien, termina bien, a esta orquesta lo único que le queda es seguir creciendo.