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Artículo por Luis Carlos Sancho.

Recientemente se cumplió mi “aniversario” de escuchar metal. Tras unos 8 años de seguir este género, he podido llegar a comprender lo que, a mi parecer, es el verdadero arte musical moderno.

Entre mis más preciados “recuerdos metaleros” figuran los conciertos. La energía colectiva que se vive al escuchar esas canciones repetidas hasta rayar el disco, no tiene comparación. Sin embargo, siempre abundan las historias de aquellos festivales europeos… en los que en un par de días, pueden verse más bandas legendarias de las que se podría soñar. Dicha gloriosa oportunidad se me presentó este año, en el Gods of Metal 2008, Italia.


Los días designados fueron 27, 28 y 29 de junio. El lugar: Arena Parco Nord, Bologna. Las bandas: desde los aún no tan conocidos italianos de Stormlord y el ahora famoso Fratello Metallo; pasando por algunos más grandes como Obituary, At the Gates, Testament y Messhugah; hasta los 3 legendarios grupos que cerraron cada uno de los días, los cuales definitivamente marcaron el festival.

Día 1:

Aunque los conciertos comenzaban a las 12 medio día, encontrar el bus correcto, la parada, el lugar y la entrada no fue fácil… más aún porque ninguno de los 4 hablaba lo más básico en italiano.

El primer día llegamos aproximadamente a las 3 de la tarde, cuando Apocalyptica tocaba sus últimas canciones. Para nuestra suerte, durante el primer día del festival se presentaron muchas bandas que realmente no nos interesaba escuchar, como Black Tide, Kingcrow, y Lauren Harris… por lo que no importó mucho la hora. Al concluir los cellistas, se presentaron Rose Tattoo y Avenged Sevenfold, mientras que esperábamos ansiosamente durante las siguientes 3 horas nuestro segundo concierto de la Doncella de Hierro.

A las 8 de la noche (y aún con bastante luz solar), escuchamos el clásico de UFO “Doctor Doctor Please”, que anunciaba la entrada de Maiden. Aces High marcó el inicio del concierto, que fue básicamente igual al que vimos en el Ricardo Saprissa (por lo que no creo necesario mencionar el setlist), con la excepción del espectáculo de fuegos pirotécnicos que no vimos aquí. Cabe también mecionar la aparición de un Eddie gigante al estilo Powerslave durante Iron Maiden.

Después de 2 horas, Dickinson se despidió de unos cansados 40,000 metaleros, que corrimos al unísono buscando transporte hacia el centro de Bologna. Regresar al hostal no fue nada fácil, pero logramos colarnos en uno de los buses y llegamos a descansar para el día siguiente.

Día 2:

El sábado 28 madrugamos para conseguir provisiones. Después de comprar unos 5 litros de agua y casi el doble en birras, estábamos listos para el segundo round.

Llegamos a la 1 de la tarde, pero para nuestra desilusión, uno de los primeros grupos se había movido y solo llegamos a escuchar “The face of all your fears”, cuando finalizaba At the Gates.

30 minutos después, las guitarras de Skolnick y Peterson sonaron con la intro de “The New Order”. Era la hora de Testament.

Chuck Billy y compañía nos regalaron unos 50 minutos de clásicos como “Practice What you Preach”, “Disciples of the Watch”, “Into the Pit” y “Alone in the Dark”, junto con algunas de su nuevo disco como “Henchman” y “More than Meets the Eye”.

Testament nos dio una excelente demostración de buen thrash como solo ellos saben hacer. Un setlist impecable y una despedida efusiva marcaron que era hora de cederle el escenario a Messhugah. No siendo fanático de estos últimos, continuaré con la siguiente banda legendaria que se hizo presente ese día: Carcass.

El público explotó a las 6 de la tarde, al sonar “Inpropagation”. Inmediatamente después escuchamos “Buried Dreams”, complementada por muchos otros clásicos, los cuales eran solamente interrumpidos por comentarios de Bill Steer como “¡Si ustedes recuerdan esta canción… están tan viejos como nosotros!” y… “¡Estoy seguro que algunos de ustedes reconocerán esta, aunque la mayoría no había nacido en ese entonces!”. En fin, el cuarteto inglés nos brindó poco más de una hora de excelente música.

El setlist fue el siguiente:

  • Inpropagation
  • Buried Dreams
  • Corporal Jigsore Quandary
  • Carnal Forge
  • Incarnate Solvent Abuse
  • No Love Lost
  • Edge of Darkness
  • This Mortal Coil
  • Embodiment
  • Reek of Putrefaction
  • Keep on Rotting in the Free World
  • Genital Grinder
  • Rotten to the Core
  • Death Certificate
  • Exhume to Consume
  • Heartwork

Sin embargo, y como el mismísimo Michael Amott dijo: “¡Todos nosotros estamos aquí por una sola razón…”

El tan anticipado final del 2º día iba a estar a cargo de nada más y nada menos que Slayer.

“Cult” dio inicio a lo que a mi parecer fue el mejor concierto de todo el festival. Fueron 2 horas de la agresividad a la que nos han acostumbrado estos estadounidenses, que definitivamente se robaron el show.

Las luces perfectamente sincronizadas con el ritmo de Lombardo nos hicieron mover las greñas con canciones como War Ensemble, Hell Awaits, Postmortem, Eyes of the Insane, Disciple, South of Heaven, Chemical Warfare, Die by the Sword, entre muchas otras; hasta el cierre del día con Mandatory Suicide y por supuesto… Angel of Death.

A las 10 de la noche nos encontramos una vez más corriendo a buscar transporte al centro de la ciudad, ya que el tercer y último día prometía no quedarse atrás ante el que venía terminando.

Día 3:

El tercer día llegamos a las 2 de la tarde, cuando Obituary se preparaba para salir a escena.

Con la manta de “Xecutioner’s Return” de fondo, Santolla y compañía nos brindaron unos 45 minutos de buen death metal.

Aquí cabe mencionar una cosa graciosa que sucedió con la siguiente banda, las leyendas del death… Morbid Angel.

Los veranos europeos son bastante calientes. Después de una semana en Italia, aún no nos acostumbrábamos a los días de 40 grados, la falta de nubes, o la humedad casi insoportable. Los 3 días anteriores en Bologna no fueron muy diferentes, y la Arena donde se realizó el festival nos obligaba a gastar botellas de bloqueador solar factor 50 a diario.

Sin embargo, justo cuando comenzó a tocar Morbid Angel, “milagrosamente” el cielo se nubló casi por completo, bajando la temperatura varios grados y dándonos un respiro de tanto calor. Esto no había sucedido con ninguno de los otros grupos, así que se convirtió en el chiste recurrente: “las blasfemias de Morbid causaron que se nublara el cielo”.

En fin, después de 1 hora de clásicos como “Chapel of Ghouls”, “Maze of Torment”, y “God of Emptiness”, nos dieron el honor de escuchar una nueva canción… “Nevermore”.

Para quienes no la han escuchado, acá se las dejo:

Nuestro compañero centroamericano Pete Sandoval nos saludó al ver la bandera costarricense, cuando él y los demás le cedían el escenario a la siguiente banda.

Mientras los “roadies” acomodaban aproximadamente unos 30 amplificadores Marshall de 100W en torres de 2 a través de todo el escenario nos preguntamos… ¿Quién más sino el mismo Yngwie Malmsteen para utilizarlos todos?

Junto a Ripper Owens en la voz, Rising Force nos dio unos 45 minutos de su heavy/rock/neo-clásico, que incluyó clásicos como “Crown of Thorns”, “Far Beyond the Sun”, y su “Trilogy Suite Op. 5”. Yngwie terminó con la usual destrucción de la guitarra, la cual entregó al público en partes.

Una hora de preparación más tarde, y aproximadamente a las 6:15 p.m., entró a escena una de mis bandas favoritas… Iced Earth.

La manta gigante de Set Abominae marcó el inicio de la siguiente hora y 10 minutos, llenos de su característica mezcla de heavy-power-thrash. El público (en especial yo) explotó cuando Matt Barlow apareció en la tarima, ya que habían pasado unos 3 o 4 meses desde que se anunció su regreso a la banda.

Ya que los fanáticos italianos no parecen ser tan “energéticos” como los latinos, al inicio del concierto me pude mover hasta el frente, donde aún tenía espacio para moverme, gritar y saltar (lo cual me ganó varias miradas de gente confundida).

“Dark Saga”, “Vengeance is Mine” y “Burning Times” marcaron el inicio, seguido por “Declaration Day”. Esta última, “estrenada” por Tim Owens, hizo que Barlow disipara las dudas de si su voz lograría los niveles agudos de Tim… lo cual hizo que comenzáramos a cantar “Barlow! Barlow!”. Definitivamente, se llevó al público.

Del último disco solo escuchamos “Ten Thousand Strong”, canción en la que Barlow demostró de nuevo que no le envidia nada a Ripper.

El resto del setlist incluyó:

  • Violate
  • Pure Evil
  • Dracula
  • The Coming Curse
  • Melancholy
  • My Own Savior
  • Iced Hearth

Schaffer y su banda se despidieron a las 7:30 pm, dando paso al último grupo, el que prometía cerrar el festival con broche de oro… Judas Priest.

A eso de las 8:00 de la noche, el fondo de Priest dio paso a la portada de Nostradamus, mientras comenzaba la canción del mismo nombre.

“Nostradamus” fue seguida por “Metal Gods”, y el setlist, hasta donde recuerdo (sin orden específico) fue:

  • The Hellion / Electric eye
  • Breaking the law
  • Heavy metal
  • Hellrider
  • Blood stained
  • Beyond the realms of death
  • Victim of changes
  • The Ripper
  • The Sentinel
  • Diamonds and rust
  • Hell bent for leather
  • Green Manalishi (with the two pronged crown)
  • You’ve got another thing comin’

Y por supuesto… el cierre con Painkiller.

No pudimos haber deseado un mejor final para este festival. Con toda honestidad, pienso que el Gods of Metal 2008 ha sido el mejor hasta la fecha (desde sus comienzos en 1997), incluso superando al Wacken 2008, que en mi opinión aunque tuvo más grupos, no contó con tantos de calidad.

Las bandas legendarias que tuvimos la grandiosa oportunidad de escuchar (algunas de las cuales nunca nos imaginamos ver en vivo) nos demostraron que sin a lugar a dudas, en Europa saben hacer conciertos… aunque definitivamente con ese clima tan duro me quedo en Costa Rica.