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Fotos: Pablo Cambronero

Estelas de luz, estrellas y unas cuantas gotas de lluvia, meses de espera que se fueron a la velocidad de la luz, el universo conspiró para que Depeche Mode se presentara en este diminuto espacio de tierra, La Guácima fue nuevamente lugar de regocijo, gozo,  placer y lágrimas (pero de las buenas) bastaba con que unos minutos pasadas las 9 pm la banda inglesa subiera a escena luego de casi 15 años de ausencia física.

Un Gahan listo para jugar, un Gore que irradiaba luz y un Fletcher como siempre discreto nos introducían a su universo: “In Chains”“Wrong”“Hole to feed” fueron recibidas tibiamente (al menos así se percibía desde mi ubicación).

El viaje al calor del sol impulsado por el aplauso estaba iniciando, en “Walking in my shoes” un cuervo gigante nos venía a llevar  (al parecer este viaje iniciaba en el desierto) el primero de sus clásicos sin duda alguna levantó cantos, ánimos y extremidades.

¡La noche de Depeche empezaba y de que manera! con “It’s not good” una de mis favoritas del concierto y de la discografía de la banda, Dave clonado invadía las pantallas mientras que la multitud coreaba: “Don’t say you want me, Don’t say you need me, Don’t say you love me, It’s understood”, majestuosa la interpretación de esta canción que esperaba tanto escuchar en vivo. Gahan es todo un maestro de la sugestión se contorneaba y giraba, los gritos no se hicieron esperar.

La noche continuó con otro gran clásico “A question of time” canción que le dió paso a “Precious” deslumbrante componente del “Playing the Angel” la misma fue coreada apasionadamente por la muchedumbre (ya en calor). Para mi pesar esta sería la única canción de ese disco que tanto disfruto. Pero con una discografía tan brillante y extensa por supuesto que la discriminación de temas se haría presente, lo mismo le pasó a la maravillosa “Peace” del disco “Sounds of the Universe” tema ausente en la noche.

La atmósfera cambiaba de color, Depeche es dulce, es oscuro, es movimiento, es sentimiento.

Tres círculos gigantes eran el camino a “Flying on the wide screen” los sonidos más tecno se hacían presentes minutos antes de uno de los momentos sublimes de la noche, Martin Gore interprentando “Jezebel” y “Home”, si Dave goza de ser carismático Gore no se queda atrás, magistral en las vocales el cerebro de la banda transmite de manera íntegra la sensibilidad con la que escribe sus canciones, interactuó con el público, desfiló por la pasarela de la mano de su guitarra y… ¡deslumbró!, no hay otra palabra, si bien respetaba a Gore como compositor llegué a la conclusión de que la corona de “Front man” en Depeche Mode quizá no existe.

Minutos después Gahan volvió a escena para reclamar su lugar frente al micrófono, no sin antes pedir una ovación para su compañero y enseguida “Miles Away” se hizo presente en la velada.

Minutos indelebeles estaban por presenciar mis ojos: los visuales de “Policy of truth” me resultaron refrescantes, deliciosos, sencillos y encantadores.

Gahan jugaba con el micrófono “In your room… where time stands still” el rojo apasionado llenó de color el lugar, un preámbulo para los sonidos más violentos de la noche en “I Feel you” conspiración del universo que a mitad de la canción un falla técnica nos hiciera dudar de si era o no parte del show no escuchar a Dave cantando o ver muertas las pantallas laterales.

15 minutos de espera y mis plegarias para que la gente mantuviera la cordura trajeron a los Depeche a escena: un “Thank you” y varios contoneos de cadera por parte del vocalista recibieron a los 3 astronautas en las pantallas gigantes y a una versión renovada de “Enjoy de Silence” predecible que esta fuera de las más coreadas de la noche.  Dave desfiló por la pasarela e interactuó con la gente, siguió otro clásico: “Never let me down again” el viaje por el universo en estatus avanzado, Gahan mostró su maestría en el lenguaje lúdico, manejó al público a su antojo con delgados hilos de carisma: de izquierda a derecha miles de manos al aire eran dirigidas por el inglés, mientras a mi piel le era difícil resistirse y no sucumbir ante semenjante escena.

La despedida estaba cerca “Somebody”“Stripped” sorprendieron pero “Personal Jesús” anunciaba el final… en las pantallas vimos a una mujer bailando entre colores, con esta nos dijeron adiós.

Si bien una lesión en mi tobillo me impidió disfrutar del concierto como siempre lo hago, estar alejada del “molote” le da a uno una percepción global del entorno.

Algunos criticaron que faltó contacto con el público, lo cierto es que a los artistas se les paga por tocar y dar un espectáculo, la gente no pagó para que la saludaran de beso y abrazo, pagó para ver un show.

Depeche Mode lo hizo y lo hizo magnífico.