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Reseña elaborada por Edgar Gutiérrez Font para ArtStudio Magazine.

Live in Gdansk es el nuevo disco en directo de David Gilmour, flamante miembro de la legendaria banda Pink Floyd. El material fue grabado en agosto del 2006 en la localidad de Gdansk con motivo del 26 aniversario de la revolución polaca de 1980, lo cual ha creado un aire bastante especial en su entorno. Para esta ocasión, Gilmour estuvo respaldado en el escenario por Richard Wright (su antiguo compañero de Pink Floyd) y Jon Carin en los teclados, Phil Manzanera (ex Roxy Music) en la guitarra, Guy Pratt en el bajo, Steve Di Stanislao en la batería así como el saxofonista Dick Parry. Todos ellos fueron a su vez acompañados por la Polish Baltic Philharmonic Orchestra dirigida por el maestro Zbigniew Preisner (quien participó en el disco On An Island).


Su lanzamiento el pasado 23 de septiembre, ha representado para los fanáticos de Pink Floyd, no sólo la obligación de comprar el CD y/o DVD, sino un momento de melancolía, debido a la reciente muerte del tecladista Richard Wright, el pasado 15 de septiembre, por lo que este concierto representa su última participación como músico en una grabación.

Como es natural, un disco de Gilmour es un éxito garantizado. Los dos discos que conforman Live in Gdansk contienen piezas de su último disco On An Island, además de otras interpretaciones clásicas de Pink Floyd… ¡Seamos honestos, eso es lo que de verdad queríamos oir!

Si bien es cierto, este álbum no es tan innovador como lo fue el P.U.L.S.E. en 1995 o bien el Live in Berlin de Roger Waters, permite escuchar la magnífica guitarra de Gilmour, su inconfundible voz y los temas clásicos interpretados con su sello personal. El primer disco comienza con Speak To Me, el inicio del Dark Side of the Moon, para luego continuar con las canciones de su último disco, donde se puede apreciar el estilo propio de David, un estilo más relajado que las interpretaciones de Pink Floyd.

El segundo disco continúa con los clásicos Shine on Your Crazy Diamond (con el muy particular estilo Gilmour), Astronomy Domine (como si estuviera Syd Barrett tocando…), algunas más antiguas como Fat Old Sun y una excelente versión del clásico Echoes, para continuar con las infaltables de Wish You Were Here y Confortable Numb (que Gilmour mismo compuso para el álbum The Wall). También aparecen interpretaciones de A Great Day for Freedom y High Hopes muy similares a las escuchadas en el álbum P.U.L.S.E. Sin embargo, habría sido fabuloso que hubiera incluido Take it Back y Coming Back to Life, o algunas otras de su etapa como solista, como por ejemplo como Short and Sweet.

La calidad de la grabación es excelente y el álbum vale la pena conseguirlo. La muerte de Wright le da un impulso melancólico a su promoción, mientras se entierran las esperanzas de los fanáticos de décadas atrás de poder ver a Pink Floyd juntos de nuevo…