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Por: Servidor de Nadie (Douglas Cubillo Campos), Colaborador de ArtStudio Magazine
Fotos: Archivo por David Giraldo López

A diferencia de otros cronistas que he leído en diversos medios, el ABC de Andrés me lo se para arriba y para abajo así que a la hora de su concierto (este es mi segundo, ya lo había ido a visitar a Medellín en el 2008) ya se muy bien a lo que voy y que puedo esperar de él.

Siempre es de sorprender como su mote o apodo de “El Salmón” le queda como anillo al dedo y es que la velada no pintaba muy bien si te dabas la vuelta temprano por los alrededores del Palacio de los Deportes en Heredia, una tarde gris con escasa afluencia de público, eso sí, los que estaban ahí se hacían notar, la mayoría con sus ‘’remeras’’ ya sean de la albiceleste o del mismo Andrés además a esto hay que sumarle el pesimo sonido que acompañaría al concierto.

Por dicha todo fue cambiando conforme la tarde pasó y la gente empezó a responder para acompañar a un artista que viene haciendo música desde principios de los 80’s para no decir 70’s y con más de 25 discos en su catálogo. Por favor que no vuelva a pasar que recibimos la visita de artistas de esta categoría y son casi extraños para la mayoría de los informantes, vamos Costa Rica eras un bizcuochuelo no te hagas gelatina, ahora si muerto el perro se acabó la rabia, vamos al concierto.

La puntualidad del mismo fue un punto a alabar, a las 8pm ya Calamaro & The Band estaban sobre la tarima y que banda por Dios! Nada más que los mismísimos Fitipaldis, eso si, siempre fueron músicos del argentino primero. En batería José ‘Niño’ Bruno, simplemente el mejor baterista del rock en español, en el bajo Candy Caramelo tan genial que la producción del último disco On the Rock cayó sobre sus hombros, dos guitarras Juan Kanezky y Diego García así como Tito Dávila (ex Enanitos Verdes) en teclados.

Para este momento el recinto se encontraba en un 30% de su capacidad dado que a muchos nos agarró aún ingresando el inicio que fue con Stand by Me del maestro Ben E. King seguida de Los Divinos donde se empezó a notar que la gente había hecho su tarea y cantó el tema a todo pulmón. Luego vino la “Stoniana “Jumping Jack Flash y el himno, bueno su himno, El Salmon ‘’Quiero arreglar todo lo que hice mal’’ cantábamos todos con una sonrisa de oreja a oreja de esas que arratonan las mejillas, después llegó uno de los clásicos, Mi Rock Perdido de los Rodros. Por ahí se le escuchó decir a Andrés que estaba feliz de estar en el Caribe o en Guanacaste, al menos no dijo que estaba en otro país tipo Puerto Rico, como una vez presencié en un chivo de otros argentinos.

Volviendo a la velada, sonaron Carnaval de Brasil, Revolución Turra, Nunca es igual entrelazada con Get up, Stand up del gran Bob Marley y Más duele. Estas tres piezas fueron una mezcla de reggae & funk, ya sabemos que Calamaro aunque sea On the Rock es mucho jazz, cumbia, folk, tango, rancheras o pop. Luego vino la rockerísima Out Put-In Put a tres guitarras, Comida China y un estreno en vivo Todos se van. Mi Gin Tonic, Tuyo Siempre, All you need is Pop con un guiño a The Police y su Walking on the Moon hicieron su presencia en el repertorio “salmoniano”.

Ya para este momento todo el mundo estaba en el bolsillo de Andrés y su banda, visiblemente emocionados con la reacción de la audiencia. Volvemos a los clásicos de los 90’s con Mi enfermedad y Todavía una canción de amor letra compartida con el genio de Úbeda, Sabina. Otras de las nuevas, Me envenenaste, fue muy bien recibida por todos y es que tiene ese ritmito para cantarla saltando, ojalá acompañado de unas mil almas, Te solté la rienda y una de las más consentidas y esperadas Te quiero (te quiero pero te llevaste marzo y te rendiste en febrero…). Vino nuevamente el Bob con No woman no cry. Pasamos a recordar a los que ya no están con nosotros en Los Chicos, Ansia en Plaza Francia, Alta Suciedad y la canción de estadio por excelencia Paloma, cantada a reventar por todo el Palacio y con la cual la banda se despediría, o al menos trataría de hacerlo, ya que volvieron para repartir tres bombas y así complacer a todos los que querían seguir cantando: Estadio Azteca, Crímenes perfectos, y Flaca and that was it!

Todos visiblemente emocionados se despidieron, fue Insoportablemente Cruel, pero todo lo que empieza tiene que acabar. Par de horas después “El Salmón” postearía por su Twitter “que público mas bueno el de Costa Rica,  pura vida”.

Nos volveremos a ver por que siempre hay un regreso.

¡Por eso contá con eso, pongo mi mano en el fuego por vos!