Seleccionar página

Tadao Ando nació en Osaka, Japón en 1941. Allí creció pasando gran parte de su tiempo en la calle y educado por su abuela materna, de apellido Ando. Desde los diez años aprendió a trabajar la madera con un carpintero local. “Nunca fui un buen estudiante. Siempre preferí aprender cosas por mi cuenta fuera de la clase. Cuando tenía alrededor de dieciocho años, empecé a visitar templos, santuarios y casas del té en Kyoto y Nara, donde hay gran cantidad de buena arquitectura tradicional. Fui estudiando arquitectura visitando edificaciones actuales y leyendo libros acerca de éstas”, como el libro de Le Corbusier que compró: “redibujé los diseños de su primer período tantas veces que emborroné las páginas”, dice Ando. Luego de haberse dedicado como boxeador, Tadao Ando realizó varios viajes a Estados Unidos, Europa y África entre los años 1962 y 1969, período que se considera como el de su aprendizaje autodidacta de la arquitectura.

En 1969 funda Tadao Ando Architect & Associates en Osaka. “mis primeros intentos de diseño fueron de casitas de madera, algunos interiores y muebles. No hice mi aprendizaje con otro arquitecto porque cada vez que lo intentaba me despedían por mi obstinación y mal genio”. A los seis años de fundar su empresa, gana un premio de la Asociación Japonesa de Arquitectura por la Row House (casa Azuma) de Sumiyoshi, primer proyecto que atrae la atención pública sobre él. Con el complejo de viviendas Rokko (1978-81), se evidencia de que por entonces su fama como arquitecto había desbordado el ámbito local.

La década de los ochenta le sirve a Tadao Ando para consolidar su reputación internacional, con edificios como su Iglesia sobre el agua, la Iglesia de la Luz o su Museo de los Niños. El auge de su fama se vio reconocido cuando en 1985 recibió la Medalla Alvar Aalto de manos de la Asociación de Arquitectos de Finlandia y en 1989 la Medalla de Oro de la Academia Francesa de Arquitectura. A pesar de ser ya bien conocido fuera de Japón, y de haber dictado clases en Estados Unidos -Yale (1987), Columbia (1988) y Harvard (1990)-, concluía la década sin haber realizado ningún proyecto fuera de su patria.

En 1991 se montó una exposición de su obra en el Museum of Modern Art de Nueva York, que llevó al Washington Post a elogiarlo como “uno de los más destacados arquitectos vivos del mundo”. En 1992 construyó el notable Pabellón de Japón para la Expo’92 de Sevilla, que pone a prueba la capacidad de Ando de trabajar otros materiales además del hormigón. Por la misma época construyó el centro para seminarios de Vitra, donde su obra se encontraba junto a edificios de Grimshaw, Gehry, Hadid y Siza. En 1992 recibió en Dinamarca el prestigioso Premio Carlsberg, y el Pritzker en 1995. Luego vinieron en 1996 el Premium Imperiale y en 1997 la Medalla de Oro del Royal Institute of British Architects. Ningún otro arquitecto ha recibido todos estos premios, evidenciando esto el carácter singular y único de los logros de Ando.

Entre los edificios diseñados en esta última década, destacan el museo histórico Chicatsu-Asuka y el espectacular museo Suntory (Osaka, 1992-94), y entre sus obras más recientes están el Museo de la Madera (Mikata-Gun, Hyogo, 1993-94), la fábrica en el centro de investigación Benetton (Treviso, Italia, 1993-95), el pequeño pero monumental espacio de meditación levantado en la sede de la UNESCO (París, Francia, 1995), y su participación en el concurso para el diseño de la Tate Gallery of Modern Art (Londres, Inglaterra, diseño: 1994-95).