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Nació en el año de 1946. Ya desde muy joven comenzó filmando cortometrajes inverosímiles y extraños nutriendose de toda la vanguardia europea del comic-art y la ilustración. Con una estética visual austera y correcta a veces (Eraserhead, Una Historia Sencilla) y con personajes y escenografías increíblemente inverosímiles otras (Dune, El Hombre Elefante), construye historias fragmentadas y extrañas que generalmente parten desde las vivencias y experiencias de sus personajes. Por otra parte, es un director que no le escapa a ningún tipo de estética o subgénero a la hora de contar sus historias (gore, road-movies, musical, erótico, etc.) que por lo general son historias dramáticas y de suspenso con un contenido extremadamente extraño o de dudoso atractivo en un primer momento.


Su primera película fue Eraserhead, del año 1976 y en ella ya se vislumbran todos los elementos que lo acompañarían en adelante y de los cuales él forjó una estética absolutamente personal. En el transcurso de la historia, pasa por momentos de locura y ambigüedad extrema por parte de los actores secundarios que intentan “formarle” la vida o pasa por simples reflexiones personales como por ej. su sexualidad reprimida. Todo esto situado en ambientes muy claustrofóbicos y cerrados. Fuerte, muy fuerte.

La siguiente película fue El Hombre Elefante, en la que vemos a un joven Anthony Hopkins, al excelente actor ingles John Gielgud y al camaleónico John Hurt como el deformado “hombre elefante”, dando una actuación que conmueve y lleva casi hasta las lágrimas. En el film, Lynch vuelve sobre el tema de la deformidad externa del personaje principal que contrasta violentamente con las deformidades internas de los autoproclamados “normales”. La película continua la estética sombría y casi expresionista (es Blanco y Negro al igual que Eraserhead) y en ella, podemos ver el tipo de compromiso de Lynch con los personajes, nunca se alía o compromete con alguno en profundidad, ni siquiera cuando pasan por las situaciones mas desoladas.

En cuanto a nivel de importancia, le siguió la esplendorosa Duna, en la que pudo hacer estallar en gran medida toda esa gran galería de personajes barrocos, siniestros y originales que el libro de Frank Herbert le daba. Cabe destacar que la película es excelente en muchísmos aspectos, pero en referencia al libro de Herbert (que se considera como un de los mejores libros de ciencia ficción) tiene un montón de cabos sueltos y diferencias conceptuales que se perdieron para hacerla mas grandilocuentemente visual, pero un poco falta de contenido narrativo. Una película extraña, bizarra (en el sentido argentino del término) y solo comparable a Brazil de Terry Gilliam ó La Ciudad de los Niños Perdidos del director J.P.Jeunet, pero con una cierta cuota de sadismo que supera a estas dos películas. Blue Velvet o, Terciopelo Azul (como la conocimos aquí) es un policial negro extremadamente raro, erótico y que sobrepasa ampliamente todos los tópicos y cliches habituales del género.

Un dato interesante a tener en cuenta es la música de Angelo Badalamenti que siempre parece cuadrar perfectamente en los filmes de Lynch, desde esta película en adelante, ya que crea los climas justos. Es increíble la obsesión de Lynch con ciertos elementos: la luz de la vela, las musica vieja, los carteles y atmosferas nocturnas, los cambios radicales en el humor de los protagonistas, le dan al filme una apariencia renovadora y muy personal, partiendo del tratamiento estético y transfiriendose a los personajes, paulatinamente con el relato. En fin, una de las mejores.

Despues de Twin Peaks y el fallido piloto para TV Hotel Room, vino la menospreciada por muchos, Corazón Salvaje en 1990. Una road-movie que rompió con un montón de elementos a nivel visual, pero que es mucho mas llana y convencional en cuanto al relato. La película navega constantemente entre flashbacks y tiempos actuales armando de a poco el relato. A diferencia de las anteriores en este film abunda y se abusa de los planos detalle. Muy interesante y original y terriblemente copiada por Oliver Stone al filmar su Natural Born Killers. Por último, es necesario mencionar Carretera Perdida, una película dificil y practicamente imposible de explicar, ya que no tiene logica alguna pero sigue perfectamente la linea de Eraserhead o Blue Velvet, en cuanto a lo extraño, complicado y retorcido del relato. Lo más original de ésta, sean tal vez esos increíbles contraluces que le dan cierto misticismo y fascinación a las imágenes, o la terrible falta de compromiso con el espectador al introducirlo en una historia que cambia radicalmente en el transcurso haciendo “mutar” de forma al protagonista.

Sus películas se encuentran plagadas de una cierta belleza siniestra y repulsiva en la que sus personajes son rebajados y obligados a pasar por experiencias increíblemente simples y traumáticas al mismo tiempo, experiencias que van a modificar la vida de estos personajes para siempre. Todo esto contado (hasta en las producciones más grandes) desde un minimalismo absoluto, haciendo hincapié en aspectos generalmente descartados por otros realizadores.