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August Sander, nace en una zona minera cerca de Colonia (Alemania) en 1876.

Su padre es carpintero en la mina y él siendo muy joven comienza a trabajar también en la mina. Un día le eligen, por azar, para que acompañe como guía a un fotógrafo que realiza fotografías del paisaje minero. El fotógrafo le permite observar el mundo a través del objetivo de su cámara. A partir de ese momento decide que quiere estudiar fotografía.

Se hace ayudante de diferentes fotógrafos profesionales en Alemania y en Austria. Hasta que a principios del siglo XX se convierte en fotógrafo profesional, abriendo un estudio fotográfico primero en Linz (Austria) y más tarde, en 1910, en Colonia.

Es en esta época cuando decide salir de su estudio y realizar un trabajo de campo: Elige una zona geográfica limitada y conocida suficientemente por él, Westerwald, donde pasó su infancia, dedicándose a fotografiar de una forma sistemática a los campesinos de la región.


Después de la Primera Guerra Mundial, su actividad profesional se orienta a la toma de fotografías para el carnet de identidad. Se interesa por el arte moderno y adquiere consciencia de lo que representa el proyecto iniciado en Westerwald.

A partir de ese momento amplía su visión, retratando personas de todas las clases sociales y ocupaciones. Alemania entera va pasando por delante de su objetivo. Su planteamiento es retratar a cada individuo como tal, al tiempo que lo sitúa dentro de la sociedad de su tiempo.

Sander no indica nunca el nombre de la persona fotografiada, pero sí señala su oficio. Con esta forma de trabajar da un carácter universal a su obra.

Va creando un inventario de personajes de su época: la República de Weimar. En 1929, publica un libro con unas sesenta fotografías titulado Antlizt der Zeit (El rostro de nuestro tiempo).

En los años 30 y con la ascensión de los nazis al poder, su obra es objeto de persecución. Así, el libro citado es retirado de las librerías y su archivo confiscado. Sander muestra a sus compatriotas (incluídos los nazis) tal como son, no glorifica la raza aria.

Con ello no sólamente se opone a la propaganda totalitaria, sino que en la práctica la denuncia. Durante esa época se dedica a realizar paisajes.

Terminada la Segunda Guerra Mundial, emprende la labor de reconstruir su archivo, produciéndose el reconocimiento tanto nacional como internacional de su trabajo.

Muere en 1964.