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Comienza mi crónica en la estación de Chamartín en Madrid, siete de la mañana, la ciudad apenas se despereza.

Un contingente de escritores, periodistas y fotógrafos toma el lugar de encuentro.

Este tren no es solo un largo viaje hasta la costa, este tren es la Semana Negra, los autores que se han conocido desde el día anterior hacen bromas entre ellos al abordar y a tan solo unas horas de dejar la estación es claro que el ambiente de la Semana Negra es como un ambiente de vecinos, viejos conocidos, nuevos invitados, en cualquier caso la familiaridad se hace patente.

Un asiento frente a mi Laura Esquivel comenta con una autora que no conozco sobre los azares del  éxito editorial, yo mientras tanto reviso la lista de autores invitados, me sorprendo al descubrir a Larry Niven, tendré que estar atento a sus charlas.

El tren atraviesa los indolentes paisajes de La Mancha, me repito a mi mismo que Don Quijote no tenía más opción que enloquecer con semejante monotonía geográfica.

Somos llamados a la primera rueda de prensa dentro del tren, la presentación de cuatro de los finalistas de los premios  Hammett, probablemente el evento fundamental de la Semana Negra.

El Hammett premia a la mejor novela policíaca del año escrita en español, esta es una particularidad sobre la que Paco Ignacio Taibo, director de la Semana Negra, hace hincapié, no importa el país de origen, importa el idioma, y procurar que la literatura pueda ser conocida más allá de su país de publicación.

Los autores hablan de las tramas de sus libros, pero en mi mente me quedo especialmente con dos.

Pero sigo siendo el rey, de Carlos Salem, argentino radicado en España, con una historia que ocurre en la España profunda, siguiendo a un rey Don Juan Carlos de incógnito, trabajando y buscándose la vida en los recovecos surrealistas que todavía guarda la península ibérica.

Buda Blues, del colombiano Mario Mendoza, que sigue la historia del Unabomber, el famoso terrorista que durante la década de los noventa encabezó la lista de los más buscados.  Abanderado del Anarquismo Primitivista, llevaba la vida de un hippie inofensivo que se dedicaba a fabricar bombas sofisticadas para matar directores de grandes corporaciones.   Un personaje sin duda.

Premio Hammett

(A la mejor novela policíaca de 2009 escrita en español)

Guillermo Orsi (Argentina): Ciudad Santa.

Carlos Salem (Argentina): Pero sigo siendo el rey.

Eduardo Monteverde (México): Carroña´s Hotel.

Mario Mendoza (Colombia): Buda Blues.

Carlos Bardem (España): Alacrán enamorado.

Cristina Fallarás (España): Así murió el poeta Guadalupe.

Las sorpresas se continúan, no he terminado de sentarme luego de escribir las ultimas líneas cuando volvemos a ser convocados para la presentación de Fabián Escalante, general cubano, exmiembro de la inteligencia cubana,  y hoy por hoy escritor y uno de los principales invitados a está edición de la Semana Negra.

Me prometo a mi mismo que no dejaré la oportunidad de preguntarle por la muerte de Camilo Cienfuegos.

Un poco más tarde tenemos la presentación de los escritores invitados en el área de ciencia ficción y fantasía, Larry Niven, Ian Watson, Joe Haldeman y David Wellington famoso recientemente por sus libros de zombies.

Tras los esfuerzos de Ian Watson con el español, nos hablan de sus próximos proyectos, a los que tengo que admitir no presté mucha atención, fue más para mi el impacto de ver a dos de las grandes escritores clásicos de ciencia ficción totalmente en activo.

Hemos cambiado el paisaje finalmente, ya estamos en Asturias, parada a comer en un pueblo, parecemos una procesión guiada por una gaita y un tamborilero.

Este viaje apenas ha comenzado, en una jornada más estaré en Gijón, sin embargo ya tengo claro cual será la tónica de este festival, un encuentro preciosamente informal, donde los lectores pueden hablar directamente con los autores de las obras, una fiesta para discutir, despojarse de cualquier formalismo, disfrutar y plenamente compartir.