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Art Noveau en Francia, Jugendstil en Alemania y modernismo en España es el nombre que se da al un movimiento artístico con el que se culminó el siglo XIX y se comenzó el XX.

Se trata de un estilo más decorativo que estructural, por lo que las artes que más desarrollo obtuvo fue la arquitectura y las artes decorativas. El modernismo tenía como objeto el descubrir una forma de hacer artículos valiosamente artísticos, volviendo a la artesanía y sin renunciar a la creatividad. De ahí la gran originalidad del modernismo. Los maestros del modernismo analizan creativamente los nuevos materiales industriales, así como las posibilidades que les ofrece la industria. La línea y la acentuación de las curvas, de los elementos espaciales, de forma fantasiosa, es uno de los rasgos definitorios de este estilo.

El alambicamiento de las formas, el vitalismo, la sensación de movilidad, la continua referencia a la naturaleza, en cuanto a lo que significa de viva, de dinámica y de cambiante, se suman al uso de materiales como el cristal, la madera y el hierro fundido. El repertorio formal más empleado son las líneas y formas vegetales, que aparecen trenzadas o rítmicamente móviles. La alusión a elementos de la naturaleza y a las fuerzas, como el agua o el viento, está implícita en las obras llevados a cabo por el modernismo. El modernismo fue la expresión de la burguesía. Fue el estilo de aquella burguesía que amaba lo visual, lo ostentóreo, lo bonito, lo palpitante, lo vital. Pero como movimiento artístico significó algo más.

Fue como el broche de oro del fin de siglo, el punto de convergencia entre todas las corrientes inmediatamente anteriores y el trampolín desde donde se apuntaron buena parte del manifiesto del arte contemporáneo, más en concreto la abstracción que se conseguiría a través de la estilización de las formas. Y aunque el movimiento haya sido considerado decorativo y superficial, bien es cierto que no anduvo lejos de intentar transmitir una sensación es decir, el ver la obra de arte como algo interno, subjetivo, como la decadencia, la soledad o la alegría y el vitalismo. Era una proyección más del simbolismo: su fase más exuberante y refinada.