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La historia del cubismo como un movimiento empieza en 1907 con las Señoritas de la calle Avignon, de Picasso. Las novedades introducidas por Picasso y por Braque, sólo eran la expresión pictórica de una transformación global. Numerosos conceptos habían sido investigados por la ciencia y dejaban atrás teorías aceptadas desde la época de Newton. Las nuevas aportaciones científicas iban a revolucionar el mundo y por supuesto la pintura, que de forma casi clarividente, es una de las primeras disciplinas artísticas en hacerse eco de ello, de cuestiones tan importantes como los nuevos conceptos del tiempo, del espacio, de la energía…

El cubismo evolucionó y se terminó desembarazando del trance que le había supuesto la tradición pictórica y empezó a componer una realidad, artística en su caso, pero nueva, distinta, real e independiente del mundo y de lo anterior.


El análisis que hace el cubismo de la realidad (mejor dicho, de la que autocrea) se basa en las geometrías, en la austeridad cromática, en las diferentes inspiraciones en modelos primitivos o en otras estéticas, orientalizantes o africanas, en el uso del collage, en la multiplicidad de puntos de vista y planos. El fin del cubismo es que el espectador entienda que se encuentra delante de algo diferente, ante una realidad nueva, que no existía y que ha sido creada.

Por ello, el cubismo es uno de los primeros movimientos de la vanguardia estrictamente moderno, pues rompe con lo anterior, con lo académico, con la visión renacentista y con la perspectiva habitual. Rompe con el objeto.

Por ejemplo, la perspectiva es tan solo un postulado que derivaba de las geometrías euclídeas pero no debe de ser definitivo ni el único modo posible de representar la realidad. Los estudios sobre óptica y física, la fotografía y el cine habían generado una nueva forma de ver, nuevas maneras de percibir una narración que aportaría nuevas ideas en el campo de las artes plásticas.

Los pintores del impresionismo habían sido los primeros en proponer que el objeto no tiene importancia y que la pintura y la representación plástica posee unas leyes propias, que se deben investigar y experimentar como cualquier otra disciplina. Además habían expresado que el tema no importaba. Tomando esa línea el cubismo además dinamita la idea la unidad del objeto, del tiempo y del espacio, generando una obra de arte múltiple, sin tema, sin objetos reconocibles pero inmersos dentro de un universo de relaciones espaciales y visuales. La realidad, antes perceptible en el arte, se desestructura.

El cubismo protagoniza la primera alternativa radical a la pintura tradicional. Por estar inmerso en buscar nuevos lenguajes pictóricos, fue un movimiento sin afán provocador, lo que lo diferencia de los movimientos de vanguardia posteriores. Sin embargo fue ampliamente discutido, puesto que el público no lo entendía. Picasso diría en 1923: «El cubismo no es diferente a ninguna otra escuela de pintura. Los mismos principios y elementos son comunes a todas ellas. El hecho que durante mucho tiempo el cubismo no haya sido comprendido y que aún hoy haya gente que no vea nada en él, no significa nada. Yo no entiendo inglés, y por lo tanto un libro en inglés para mí, es un libro en blanco. Esto no significa que el idioma inglés no exista. ¿Por qué culpar a nadie más que a mí mismo si no puedo entender algo de lo que no sé nada?»

Apollinaire publica en 1913 un manifiesto que se convirtió en la referencia teórica del grupo. Decía que Picasso estudiaba el objeto como un cirujano diseca un cadáver.

Moholy-Nagy establece el decálogo de novedades aportadas por el nuevo código de expresión:

1. Distorsión.
2. Giro de los objetos.
3. Cortes: el empleo de las partes en lugar del total.
4. Desplazamiento: dislocamiento de las partes. Refracción de líneas y ruptura de líneas continuas.
5. Superposición de distintas vistas de los objetos.
6. Introducción de líneas geométricas exactas, rectas y curvas.
7. Cambio de líneas o planos positivo-negativos.
8. Múltiples formas en una. Pluralismo. Un contorno se refiere a varias formas.
9. Objetos: tipos de imprenta, sobres, mesa, pata de mesa, guitarra, violín, fruta, frutero, copa, botella, caja, pájaro muerto, pez, panel, naipe, pipa, envoltorio de tabaco (la atmósfera traducida por estos objetos es la de un café de París).
10. Materiales y técnicas para el tratamiento de la superficie: cartón corrugado, papel para pared, mármol, madera fibrosa, arena, tipografía de periódicos, polvo de mármol, alambre tejido, peinado, enredado y raspado de pigmento.