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por Guillermo Durán, colaborador de ArtStudio Magazine

Es fácil de notar que cuando se acerca finales de Junio la ciudad de San Francisco se tiñe mas de las banderas arco iris. La razón de esa multiplicación de banderas es la fiesta Pride de la comunidad LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales), uno de los eventos mas esperados en la ciudad y que desde sus inicios en 1970 ha atraído una gran cantidad de personas, desde seguidores del movimiento LGBT hasta simples curiosos. Actualmente muchos consideran el festival Pride tan importante para la identidad de San Francisco como lo son las casas victorianas o el puente Golden Gate.

El festival se realiza los dos días del último fin de semana de cada junio en pleno centro de San Francisco. Lo hacen en las calles que rodean los edificios del Civic Center, las oficinas del gobierno de la ciudad. El año pasado mas de un millón de personas tomó parte de las fiestas. Un mar de gente que visitó San Francisco desde todas partes de California, Estados Unidos e inclusive otros países.

El pasado junio decidí salir a explorar el festival. Para los que no somos de la comunidad LGBT, el Pride es sin duda una gran oportunidad para asomarse a ese lado de San Francisco tan difícil de observar durante el resto del año. Los travestis posando para los fotógrafos, las familias con sus hijos festejando junto a al grupo de ciclistas desnudos, los turistas sorprendidos de las mujeres que están besándose frente a ellos y los policías caminando tranquilamente entre la multitud, sin siquiera darle importancia a las escenas amorosas de los que están al frente o de los tipos fumando detrás. Todo eso hace de esta fiesta una ocasión muy especial para la ciudad y un evento difícil de perder para los que caminamos las calles de San Francisco.