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Información suministrada por Natalia Rodríguez de Red Cultura

Casarse, ser rubia y bronceada, obligarse a caber en una (o varias) tallas menos, recurrir a la cirugías plásticas…
todo para complacer a alguien más o a la sociedad en general. Esta es la temática de la más reciente exposición del fotógrafo Gustavo Valle que se inauguró ayer 27 de abril en la Galería 1887 del CENAC. Estará abierta al público hasta el 3 de junio.

La muestra es un ensayo fotográfico a partir de retratos de 11 mujeres, cada una con su nombre pero todas representadas por la misma modelo, que muestran roles sociales tradicionalmente impuestos al sexo femenino.

La exposición nace por un interés particular de Valle, a quien el tema de la imposición de roles y la agresión a la mujer siempre le ha resultado molesto y preocupante. “Desde muy pequeño por alguna razón me ha preocupado la agresividad o la agresión hacia la mujer exigiéndole caer dentro de ciertos estereotipos. En nuestra sociedad constantemente se escuchan comentarios fuertemente machistas, sin importar la clase social de quien los expresa, que refuerzan ese tipo de imposiciones a la mujer y yo de alguna manera quería demostrar mi desacuerdo con ese tipo de situaciones”.

Las obras son imposibles de ignorar, tanto por lo fuerte del mensaje como por el tamaño de cada una. Cada obra mide un metro por metro y medio (40 x 60 pulgadas). Xiomara Zúñiga, curadora de la muestra, considera que la composición austera y simétrica refuerza el tratamiento del concepto del “deber ser”, y que la utilización del gran formato facilita la apelación directa al espectador.

“En este breve ensayo fotográfico, Gustavo Valle indaga sobre la imposición de una serie de comportamientos, que a veces de manera muy sutil, anulan la posibilidad de generar espacios para el desarrollo de una condición autónoma. El fotógrafo inscribe, a partir de la representación de una mujer, las historias de muchas, con lo cual tiende una especie de puente con la memoria del retrato femenino”, dice Zúñiga.

Y continúa: “la obra lleva al espectador inexorablemente a la reflexión.  De esta forma, la muestra moviliza ciertas nociones instauradas, las cuestiona, y lanza la duda a los espectadores, con el propósito de generar nuevas formas de mirar estas construcciones sociales. En palabras de Alberto Manguel: “Si todo retrato es un espejo, un espejo abierto, quienes lo miramos somos, entonces, un espejo de ese retrato, al que dotamos de sensibilidad y de sentido.”

"Luisa" por Gustavo Valle

El proceso de producción

Para la realización de esta exposición, Valle investigó sobre el tema de los patrones y las presiones que viven las mujeres, el proceso por el cual llegan a compararse con otras de su género y a minimizarse a sí mismas.
Para ello, se basó tanto en la literatura sobre el tema como en distintas mujeres que ha conocido a lo largo de su vida, quienes se someten a cambios en su físico o en su actitud para tratar de complacer a alguien más o de calzar en los estereotipos sociales.

En este proceso lo acompañó su esposa y representante Paulina Segura, con quien comparte una relación de iguales, que dista de los patrones sociales que se plantean en la muestra. Ella es la modelo de las fotografías, precisamente por su “madurez emocional y su capacidad de enfrentarse a la mujer planteada en la fotografía sin confundirse con ella”, algo que muy probablemente sí le suceda a muchas mujeres.

En todas las fotografías Paulina aparece con una mirada vacía, inexpresiva, en el mismo escenario. “En algún momento pensamos en tomar las fotos en su contexto, por ejemplo la novia en la Iglesia, pero decidimos cambiarlo precisamente para centrar la atención en la misma mujer y no en lo que la rodea”.

Sobre el artista

La obra artística de Gustavo Valle, se compone principalmente de fotografías intervenidas digitalmente. Apasionado por un estilo neo-pictorialista, Gustavo experimenta constantemente buscando nuevos tratamientos y técnicas alternativas.

En el campo de la fotografía comercial, Gustavo se desempeña en el área del Glamour y Boudoir. Su taller comercial denominado 3/36 Estudio, se enfoca en el retrato artístico-sensual para mujeres reales. Promueve la belleza verdadera del ser humano y procura mantenerse ajeno a las convenciones comerciales de la moda. Esta labor, ha sido también un importante laboratorio temático para su trabajo artístico.

Muchas de sus fotografías y creaciones han sido premiadas en los Concursos Regulares del grupo Fotoclub de Costa Rica, incluyendo los reconocimientos “Fotografía Manipulada del Año 2008” por su trabajo “Maribel en Azul”, “Fotografía Manipulada del Año 2009” por “Evolución” y “Fotografía Libre del Año 2009” por “La Entrada”, una imagen de la serie “Cien Paredes y un Millón de Historias”.

"Isabel" y "Angela" por Gustavo Valle