
En 1890 Valiente ofrecía retratos ampliadlos de 11x14 pulgadas, retratos al crayón y óleo, fotografías iluminadas y esmaltadas que podían ser viradas al violeta, rosado, azul-verde y además, la utilización de escenografìas y vestuario para ambientar las tomas.
Es importante señalar que Valiente es quien introduce en 1890 el gelatina bromuro** al país, con lo que se logran disminuir considerablemente los tiempos de exposición a un cuarto de segundo (planchas secas de Carbull y Cramer), lo que sin duda marca un sustancial avance en la prestación de servicios fotográficos.
**El gelatina bromuro fue inventado en 1871 por Richard Leach Maddox, pero no fue sino hasta finales del siglo XIX que se mejoró su técnica y se popularizo su uso. Se trataba de una placa seca, sobre un cristal se extendía una solución de bromuro de cadmio, agua, y gelatina sensibilizada con nitrato de plata. Permitió lo que se llamo la fotografía instantánea.
Entre 1890-1891 publica su álbum “Vistas fotográficas
de Nicaragua”. En la portada se desataca su residencia en Costa Rica.
Este documento que se conserva en la colección espacial de la Biblioteca
Nacional, brinda una importante información sobre el estilo fotográfico
que en general caracterizo a Valiente,
más allá del fotógrafo
retratista. Valiente se revela como un excelente fotógrafo
de exteriores, que posee una extraordinaria riqueza compositiva y muy buen
manejo técnico para la época. Especialmente interesantes son
las imágenes que tomó en el puerto de San Jorge, que hacen evidente
su sensibilidad para la composición artística, tomas como la
realizada frente al volcán Momotombo generan una ruptura a nivel compositivo
en relación a lo que estaba haciendo. La ubicación del personaje
sin rostro al extremo derecho de la imagen y el aprovechamiento del formato
horizontal se van a repetir en muchas de las imágenes que son parte
de este álbum particular.
Como buen visionario y excelente comerciante Valiente ofrecía hacia 1894 “la posibilidad de tomar retratos fantásticos”, con diferentes fondos y escenografìas, rompiendo con la estética del retrato de su época. También ofrece sus servicios en pintura.
“Toma la fotografía con la celeridad del rayo y puede retratar a cualquiera en el Polo Norte, en medio de la nieve, entre focas y osos blancos o bien en un magnifico trineo o en un precioso jardín, entre begonias y palmeras o embarcado, en una lancha en alta mar o navegando en un río, en un buque o sobre un puente, en un balcón o en una lujosa sala; y si es soldado, pues en una guerrilla entre el humo de la pelea…”
(Fragmento de texto publicado en; “La mirada del tiempo. Historia de la Fotografía en Costa Rica 1848-2003” Junto a Ileana Alvarado y Efraìm Hernández. Fundación Museos del Banco Central y Universidad Veritas, 2004. Pág.29-31).
El Trabajo de Valiente fue premiado en Bruselas en 1894, era a la vez
Miembro de la Academia Universal de Ciencias y Artes de Bruselas, así como
de la Photographer’s Association of Philadelphia y de la Astronomical
Society of the Pacific de San Francisco, California, segùn consta
en sus atestados. En 1900 ofrece cursos teórico y prácticos sobre la fotografía,
pero lamentablemente no queda mayor información sobre este dato
tan importante.
Sin lugar a dudas Francisco Valiente aportó muchos avances técnicos
a la fotografía costarricense durante su estadía en el país.
Al regresar a Colombia se va a dedicar a la fotografía por un tiempo
y luego se interesa por la medicina alternativa. Fue el precursor de la
Homeopatía en Colombia, en donde publica el texto; El triunfo
de la Homeopatía... A partir de aquí su huella se pierde
en el tiempo, dejándonos solo el legado de sus innovadoras imágenes
en la memoria.
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