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Alcalá de Henares, ciudad de Cervantes y de cigüeñas anidando en las chimeneas.

También es una de las sedes de PhotoEspaña 2010, y como actividad previa a la misma acogió en los primeros meses del año una master class impartida por Juan Manuel Castro Prieto, uno de los fotógrafos españoles con más sólida propuesta en materia de documental fotográfico.

Castro Prieto intenta simplificar sus series sobre Etiopía y Perú como meros cuadernos de viaje, pero por más que lo él lo diga basta echar una mirada para constatar el denso contenido de sus imágenes y rechazar esta etiqueta de cuaderno de viaje por insuficiente.

Castro Prieto se hizo famoso como positivador, sin embargo como el mismo afirma, ya antes de positivar para otros fotógrafos importantes, el llevaba 15 años como fotógrafo.

Lo que cambio su trayectoria fue cuando participó del proceso de positivado de los famosos negativos del fotógrafo peruano Martín Chambi.

Comienza entonces su proyecto Perú, Viaje al Sol, al que le dedicara 11 años y en sus palabras: “Un trabajo de corazón, un diario de viaje”.

Luego de eso vendrá su proyecto sobre Etiopía, al que le dedicara 6 años, una reflexión sobre: “un estadio donde convive la memoria ancestral con la penetración occidental”.

Sobre su método trabajo, Castro Prieto habla de la continuidad como un valor esencial: “Un trabajo en que nos profundizado se nota”.

Sigue trabajando en químico y luego escanea en digital, a ese respecto es escueto: “El fotógrafo a veces ve en color, a veces ve en blanco y negro… No paso a blanco y negro al final, lo elijo desde antes”.

Sin embargo cuando la master class avanza, me gusta constatar que Castro Prieto no es un fundamentalista del negativo: “Yo no soy un mitificador de cámaras, las fotografías no se hacen con las cámaras, se hacen en la cabeza, pero ojo, la cámara es el medio transmisor”.

En ese sentido me parece totalmente coherente que los desenfoques selectivos de sus imágenes sean realizados exclusivamente con cámaras técnicas y no a través del retoque, en lo personal considero eso una forma de hacer hincapié en el lenguaje, cada medio tiene un lenguaje, que va más allá del mero valor instrumental.

Además vale la pena tomar en cuenta su observación personal: “El photoshop es más peligroso que un mono con una caja de bombas, tienes que controlarte”.

Extraños

“Extraños está tomado con mi círculo más cercano”.

Y Extraños es además una de las series más inquietantes de Castro Prieto.

Todo la potencia visual que ya antes había desplegado en sus trabajos anteriores, pero sobre un objeto más bien cotidiano para nosotros.

¿Cómo es esto posible? Quizá porque siempre lo ha tenido claro: “El paisaje no me interesa más que como el escenario generador de idiosincrasia, yo me centro en el ser humano”.

En ese sentido Extraños es una serie realmente maravillosa, imágenes más relajadas, pero de un profundo contenido y belleza.  Él mismo lo considera así, y lo ve como una parte de su evolución como artista: “He perdido potencia visual, impacto con los años, pero he ganado más narración, me encuentro más en mis imágenes ahora”.

El Futuro

“Mi trabajo de ahora en adelante va enfocarse en la memoria, una de las más importantes funciones de la fotografía es la memoria”.

Como si no lo viniera haciendo desde hace mucho tiempo atrás, las imágenes de Castro Prieto son como las imágenes de la memoria, si no supiéramos que son fotografías más parecen las visualizaciones que surgen en nuestra mente cada vez que recordamos.

Confusas, simbólicas, como el denso mundo de la mente y el recuerdo, así es la fotografía de Castro Prieto ¿Y cómo no iban a serlo?  Si su autor admite:

“La memoria no tiene que ser real, cuando yo fotografío me apropio de algo”.