
El óxido en el metal es un elemento tan expresivo en nuestro paisaje urbano, que no merece ser ignorado como lo hacemos. Rescato lo bello que se esconde en lo feo.
Tonalidades naranja y café están presentes en mis fotografías y son testigo del paso del tiempo y sus consecuencias más allá del olvido.
“Al contrario de otros citadinos, el josefino no ama su ciudad. Los florentinos aman Florencia, igual ocurre con los venecianos o los napolitanos; pero a los josefinos apenas sí les importa.
Esta displicencia ha contribuido al afeamiento de San José, que en otros tiempos fue considerada como una tacita de plata, por lo armonioso de sus construcciones y lo recatado de sus costumbres.”**
Debo agregar, que durante mi recorrido por estos barrios y calles me acompañó mi padre, Carlos Campos, cuya presencia y conocimiento de las más inesperadas historias que rodean estos lugares fue de gran ayuda para este aspirante a fotógrafo. Fue un proceso de instrucción mutua; yo aprendí mucho de historia costarricense, de arquitectura, de nuestra idiosincrasia, y él, bueno, algo de lo poco que se de fotografía y composición.
En un lugar como Hatillo, donde resido y pasé toda mi infancia, sería muy difícil no encontrar vestigios de algo que creímos perdido. Y lo encontré, por partida doble.
Hay vocaciones, escasas hoy en día, a las que he denominado trabajos-tradición. Se trata de esos empleos que han ido desapareciendo con el paso del tiempo: los sastres, los zapateros remendones, los vendedores de helados de sorbetera, los lecheros, entre otros.
Don Francisco García y don Enrique Innecken son responsables de mantener con vida algunas de las tradiciones más representativas de Costa Rica. El primero como sastre, de excelente calidad, y el segundo como un experimentado zapatero remendón y fabricante de calzado.
Ambos viven solos y trabajan en sus hogares, colmados de múltiples historias derivadas de sus profesiones, o simplemente de los acontecimientos que les ha deparado la vida. Sin saberlo, ellos son parte de los detalles ocultos que pretendo descubrir con este trabajo fotográfico.
Los he retratado en su ambiente cotidiano, el cual también nos ofrece otros pequeños detalles dignos de ser plasmados en fotografía. Ese ambiente es un descanso para los sentidos y para la mente, es como entrar a un mundo libre de horas pico y del timbrar de los teléfonos.
“A cualquier hora San José es un escándalo de máquinas, muflas, pitos y gases que convierten la vida en una auténtica batalla y van minando la salud de quienes habitan este lugar…”**
El desarrollo debe estar presente en toda ciudad. Su fin primordial es mejorar la vida de los habitantes; brindarles un mejor lugar donde vivir y trabajar, donde criar y educar una familia. En San José, esta relación ideal se da muy, pero muy poco, por no decir que es inexistente.
© Art Studio Magazine, 2006. Todos los derechos reservados. Política de Privacidad
Una producción de Studio Gráfico G.P.A, S.A.