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por Sussy Vargas

Seis Visiones Femeninas sobre el Cuerpo Masculino

“Las leyendas y mitos nos recuerdan lo peligroso de la mujer que mira, porque revierte el paradigma dominante…La medusa, que petrifica a quien la mira, es aniquilada por ella misma al recibir su mirada reflejada en el escudo de Perseo. Es el aviso de que la mujer no debe mirar, sólo ser mirada” (Cao, Marián. Creación artística y mujeres. Editorial Narcea, Madrid.sa.1999)

Bajo la mitológica advertencia de la Medusa, se ha evidenciado a lo largo de la historia, la prohibición a la mujer de mirar, y en este paradigma, también se incluye la imposibilidad de ser dueña de sus deseos y hasta de su propio cuerpo, eternamente utilizado en el arte y la publicidad. Esta allí como gancho visual, no importa que producto se ofrezca. En el arte ha sido la modelo, la amante resignada del artista, la inalcanzable, la subyugadora de los surrealistas, la perdición, la ególatra, la virgen o el ideal, pero pocas veces; la artista dueña total de su mirada.


Sin embargo, en las últimas décadas esta visión patriarcal se ha ido resquebrajando en sus raíces más profundas y las mujeres artistas han reinventado una nueva forma de verse a ellas mismas desde su propia vivencia, tratando de alejarse cada vez más de la visión masculina. También en la búsqueda, han encontrado medios más efectivos como la artesanía, como una manera de revalorizar las técnicas más manuales, clara reivindicación de las labores femeninas dirigidas a formas más contemporáneas de expresión, acentuando de forma más tajante este medio para expresarse, como es el caso de Judy Chicago, o la fotografía y el vídeo, que además de ser un lenguaje del que se han apropiado los artistas de las últimas tres décadas, ha permitido que estas lo utilicen como una forma con la cual pueden transcribir con mayor rapidez y eficacia, por su fuerza social, su legibilidad, su capacidad mediadora entre lo individual y lo social, lo que necesitan representar, alejándose de la pintura o la escultura, tradicionalmente reservadas a los hombres y designadas por la Historia, para hablar de arte y artistas.

Sin embargo, podemos notar como en la última década, ha surgido un real interés por estudiar el aporte de las mujeres en el arte, y han sido de hecho historiadoras, sociólogas y las mismas artistas, las que se han dedicado a esta labor. (Para más información ver: Duby George y Perrot Michelle. Historia de las mujeres. 10 Tomos. Ediciones Taurus, Madrid. 1994)

Más difícil aún es rescatar a las artistas fotógrafas, sobre todo a las que han abordado la temática del desnudo masculino. Por esos estudios como el publicado por Abbeville Press Publishers “A History of women photographers” a cargo de Naomi Rosemblum (Rosemblum Naomi, A History of women Photographers. Abbeville Press Publishers, New York, 2000), resultan invaluables en medio de las montañas de monografías de los mismos fotógrafos de siempre y la visión que sobre la historia de la fotografía conocemos, evidentemente excluyente. Fotógrafas totalmente desconocidas han empezado a emerger a la luz, casi como una parodia de la misma fotografía, en la que sólo algunas pocas como Imogen Cunningham, Tina Modotti, Dorothea Lange, entre otras, habían logrado sobrellevar la historia oficial.

En su serie “Man”, presentada en San Francisco en 1969, Joan Murray nos enfrenta a uno de los primeros ensayos sobre el tema, acentuando con sus palabras “men were as sensual to women, as women to men”.

A partir de los años setenta, la incursión de la mujer en la fotografía se empezó a dar en forma masiva, tanto en la fotografía documental, (en la que podemos encontrar más antecedentes, ya desde los años veinte de fotografía femenina), como en la fotografía publicitaria. Sin embargo será la fotografía artística, sobre todo a finales de los 70 y en la década de los 80, la que va a generar todo un sistema de expresión y reivindicación de la propia identidad. La mujer vista por la propia mujer, a partir de autorrepresentaciones o como una forma de crear una memoria visual, una nueva estructuración o un recobrar la mirada, muy diferente, a la mirada masculina.

En 1983 Herlinde Koelbl crea todo un ensayo fotográfico al que llama; “Hombres”, desafiando la visión más conservadora del cuerpo y a la cual sólo los artistas homoeróticos se habían atrevido.

En esta última década artistas como; Dinora Nicolini, Karin Rosenthal, Suzanne E. Pastor, Irene Peschick, Nan Goldin, Lyn Davis, Ernestine Ruben, Joan Murray Vera Hernández Correa, Dominique Auerbacher o Lenni van Dinther entre otras, abordan de igual manera el desnudo masculino desde diversas reflexiones y puntos de vista.

En el caso de Costa Rica el desnudo masculino, como bien se planteó en la exposición “Imágenes de hombres” realizada en los Museos del Banco Central a finales del 2000 y principios del 2001, no ha sido una temática del arte tan constante como en otros países. En el caso particular de la fotografía, el mismo ha sido fundamentalmente tratado más ampliamente por fotógrafos varones; entre ellos Giorgio Timms, uno de los pioneros, Jaime-David Tischler o Larry Madrigal. No es sino hasta en los últimos años, que algunas mujeres han empezado a abordar el cuerpo masculino como parte de una temática de trabajo para sus proyectos fotográficos.

“…el desnudo masculino, a pesar de ser la base del estudio académico, no es frecuente en la producción plástica de nuestro país… el emerger de las minorías en todos los ámbitos de la cultura han provocado un surgir del desnudo en general y del desnudo masculino particularmente, y nuestro medio empieza también a despertar a estas nuevas corrientes… bajo actitudes muy variadas, la imagen homoerótica ha tomado fuerza en la representación artística de los últimos años; cantidad de artistas utiliza el cuerpo como vehículo expresivo para glorificar su belleza, reafirmar la identidad o para convertirlo en el receptáculo doliente de la discriminación por parte de la cultura hegemónica machista” (Alvarado Ileana, Hernández Efraím. Catálogo Exposición; “Imágenes de hombres”. Museos del Banco Central. Noviembre 2000-febrero 2001.)

Es particularmente a partir de esta muestra y como la única mujer fotógrafa invitada a participar con imágenes de desnudo masculino, que surge la necesidad de dar a conocer la obra de otras fotógrafas costarricenses, que también abordan el tema, desde diferentes perspectivas.

De esta manera se decide convocar a; Adela Marín, Ana de Vicente, Karla Solano, Roxana Nagygellér, con una fuerte trayectoria dentro de la fotografía nacional. Y finalmente; Tatiana Estrada y Susana Sánchez, jóvenes fotógrafas con una obra fuerte y valiente, que unida a las demás compañeras, conforman una fusión de conceptos, obras, y osadas visiones sobre el cuerpo masculino y el deseo.

La temática del cuerpo y en este caso en particular; del cuerpo masculino como visión plurisignificativa del deseo, ha sido abordada en Costa Rica y el mundo, desde hace más de una década por muchos fotógrafos, especialmente; masculinos. Por eso es tan importante acentuar, que más allá de una visión meramente genérica, la apropiación que las mujeres podamos hacer de esta temática, refuerza el poder que la fotografía como medio de expresión tiene en este momento y del cual muchas mujeres artistas se han apropiado como un lenguaje validamente suyo y contemporáneo, que le permite cada vez más generar rupturas y formas de pensamiento más reflexivo.

Adela Marín

Su trabajo se ha destacado por intervenir la imagen fotográfica en la búsqueda de un lenguaje eminentemente pictórico y conceptos dirigidos más hacia la problemática del cuerpo, desde la libertad limitada por la fuerza de la herencia y el sentimiento de culpabilidad. En una búsqueda más directa, nos enfrenta ahora a una obra de gran fuerza, donde el cuerpo masculino es abordado desde la perspectiva del deseo y la necesidad de posesión.

La mujer asume el papel observador y se atreve a adueñarse de la mirada que a veces en micro, nos acerca al cuerpo, en su belleza y crudeza a la vez. Alejándose más de la intervención del material y acercándose al discurso puramente fotográfico, Marín continúa trabajando a partir de imágenes – retrato en las que se autoexplora (“Nosotros que nos queremos tanto” Exposición colectiva. Centro Cultural Español. Del 29 de abril al 30 de mayo del 2002.), y o busca remover, las bases sociales preestablecidas, al papel femenino en la sociedad, en el trabajo realizado en los últimos dos años.

Ana de Vicente

En palabras de Mircea Eliade; “…la androgenia divina no es otra cosa sino una fórmula arcaica de la bi-unidad divina; el pensamiento mítico y religioso… La intención verdadera de la fórmula es expresar -en términos biológicos- la coexistencia de los contrarios, de los principios biológicos (es decir macho y hembra) en el seno de la divinidad.” (“El mito de la androginia divina” en; Eliade Mircea. “Tratado de Historia de las religiones” Biblioteca Era. México, 1986. Pág.376)

Vicente, quien se mantiene activa en el medio desde 1997, tanto en fotografía como en vídeo producción, retoma en esta muestra su concepto del ser andrógino como parte de la “multiplicidad del yo”, tan característico de su trabajo, polémico y consecuente.

Karla Solano

El proceso de investigación que sobre el cuerpo viene trabajando Solano desde 1995 aproximadamente, le ha permitido llegar a sintetizar el cuerpo mediante una constante autoexploración. En esta ocasión nos presenta detalles en macro del cuerpo masculino, como secuencia de sus últimos trabajos. El soporte y manejo digital de imagen como medio de ruptura vienen siendo parte de esta evolución tan importante en el desarrollo de su obra, en donde la textura producida por el acercamiento de la piel, nos enfrentan al cuerpo desde otra perspectiva y dimensión.

Roxana Nagygellér

La obra de Nagygellér, ha incursionado tanto en la fotografía documental, como en la conceptual. En su último trabajo logra fusionar el documento casual, íntimo y personal, generando imágenes cargadas de una atmósfera particular en las que el color y los procesos de impresión digital nos acercan a su otro universo; el de las cosas y los actos cotidianos. Espacios y objetos giran o son parte de su visión del deseo, objetualizado en el hombre-compañero, y en la necesidad de documentar su corporeidad.

Tatiana Estrada

Aborda la figura masculina desde la perspectiva del deseo y su propio cuerpo. La presencia del hombre en algunas imágenes está tratada desde la ausencia del mismo, lo sentimos pero no podemos verlo. Imagen-espejo de la autora que devuelve la imagen del deseo. En otras imágenes en cambio, procura evidenciar la corporeidad masculina por medio de una mirada voyerista y compleja a la vez, donde se apropia de un lenguaje casi escénico, logrando el control de cada elemento de la imagen.

Desde el 2002, viene trabajando en color e imagen digital, donde su trabajo se aproxima mucho al pop latino en la fotografía, y a una intensa búsqueda de su propio lenguaje expresivo.

Susana Sánchez

Formada en la escuela de Bellas Artes de la Universidad de Costa Rica, Susana Sánchez integra desde el 2001, fotografías en sus trabajos en las que la manipulación pictórica se hace evidente. Al igual que Vicente, Sánchez aborda el tema de la visión ambigua de lo femenino-masculino y su complejo simbolismo. La visión del cuerpo y la relación inevitable con lo religioso, el pecado y el señalamiento de la elección sexual como una aberración son acentuadas con el uso de elementos afines y representativos, para el reforzamiento conceptual de la imagen.