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Domingo 2 de abril del 2006, La Guácima (Cierre del Festival Imperial)

El legado de The Police sigue vigente y más vivo que nunca… tan vivo como el mismísimo hombre que en los setentas inició un grupo con influencias de punk y jazz, quizás sin imaginar que años después su música se elevaría hacia un estado inmortal e inmaculado alrededor del mundo, incluida Costa Rica.

Después de las 8 Al fin llegó el tan esperado 2 de abril, la despedida de The Rasmus, anunció el arribo de Sting que sin ningún tipo de introducción (por que él no la necesita) y casi puntual, ingresó al escenario con la misión de saciar la sed de buena música a quienes durante horas lo esperamos bajo el incesante calor.

Sí ¡era él! Entre las luces multicolores se acercaba al centro de la tarima, vestido con un impecable saco negro y un pantalón de rayas, elegante pero cómodo, al ritmo de “Message in a bottle” dio inicio a una placentera noche en donde los clásicos del grupo que lo vió nacer (The Police) presagiaban un concierto inolvidable “Walking on the moon”, “Every little thing she does is magic”, “Can’t stand losing you” , entre otros, provocaron el delirio del público que apenas respiraba entre canción y canción, pues Sting parecía decir : ¡A lo que vinimos! Casi todo el concierto transcurrió como un vuelo sin escalas, de canción en canción demostró que el yoga y la meditación lo mantienen en excelente forma (quien lo ve de cerca no creería que ronda ya los 60 años).

Sting… – “¡El frontman ASESINO!” Con sencillez, una presencia que irradiaba paz y buena vibra, no dejaba de sorprender a todos con su calidad vocal y su maestría en el bajo. Sting es un “frontman” por naturaleza, sin pretenciones y sin mucho esfuerzo se metió al público en el bolsillo, por supuesto no hay un buen “frontman” sin una banda que lo respalde y los músicos que trajo el londinense tienen bien ganado el puesto.

Como bien dijo un espectador esa noche: – ¡Sting es un ASESINO! (en el buen sentido de la palabra) ¡Un maestro!… Ese sí podría darse el lujo ponerse Sting (El Father) o algo por el estilo, pero él no necesita de eso, por que ya todos sabemos que Sting… es Sting.

La noche calentó y temas como “If I ever lose my faith in you”, “English man in New York” al ritmo de jazz y “King of pain” provocaron una histeria colectiva.

El clímax Los primeros acordes de “Roxanne” hicieron estallar a la masa en un coro ensordecedor que dibujaba una sonrisa en la cara de Sting y su banda, mientras tocaban una versión bastante extensa de la canción, en la que todos nos dimos gusto “cantando” a más no poder.

Muchos pedían “Seven days” y otros gritábamos “Desert Rose”. Sting pareció escucharnos y como por arte de magia los ritmos árabes característicos de esta canción empezaron a sonar enloqueciendo a todos los presentes.

Varios temas de su carrera solista como “Brand new day ” y “Send your love” se ausentaron esa noche, cediendo su espacio a clásicos de The Police como “ Every breath you take” una de las más coreadas de la noche, interpretada a su segunda vuelta a escena luego del tradicional coro de ¡Otra, Otra!

La gente insaciable pedía ¡Otra! y Sting decía: – ¡Una más!. El fin se acercaba y el inglés regresó para “destrozarnos” a todos, esta vez con su guitarra acústica interpretando “Fragile”.

El Fin Desprendiendo besos con su mano hacia el público y luego del tradicional abrazo a los miembros de su banda, agradecido, abandonó el escenario, al mismo tiempo que un juego de pólvora anunciaba el fin.

Sin duda este fue un concierto que quedará en la mente y el corazón de los que tuvimos el placer de estar esa noche en La Guácima.