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“Desde las notas de su piano brotaban destellos de carisma, presencia etérea como esa… no había percibido antes”

Fotos Cortesía de: Pato

Por fin llegó el día del tan esperado concierto de Páez, “Me levanto con el pie derecho, río sin razón”, la ansiedad empieza a hacerme cosquillas y yo solo quiero que oscurezca.

Sin presentación alguna y mientras sus espectadores estaban “en otras” el rosarino subió a escena con un clásico traje negro y camisa blanca, de inmediato la ovación en pie luchaba contra el denso humo del tabaco que invadía el lugar. El argentino saluda a su piano con las notas de “Waltz for Marguie” del disco “Rodolfo”, costó que la gente se tranquilizara ante tan sorpresivo suceso pero a petición del maestro la emoción fue cediendo ante “Si es amor” y “Sofi fue una nena de papá”.


Páez cantaba divinamente: -Necesito, necesito parar el vocho y respirar. Mi piel se rendía  y un escalofrío era el precio que pagaba a los días que esperé por estar ahí.  “Eso que llevas ahí” de su disco “El mundo cabe en una canción” provocaba demencia general, las alabanzas como: -¡Grande Fito! aprovechaban los segundos entre tema y tema para hacerse escuchar.

No recuerdo el orden preciso pero el concierto fue viaje por canciones atesoradas como “Al lado del camino” y “La rueda mágica”, entre otras. “El amor después del amor” era coreada por la muchedumbre a su máxima capacidad vocal, mientras Fito la enganchaba caprichosamente con “Dos días en la vida” fusión incluída en su último material, la bala fue precisa “Piedad o te vuelo la cabeza puercoespín… Honey, honey, babe y ya dejemos de llorar”, aún quedaba más del Flaco. Clásicos de clásicos como “Cable a tierra”, “11 y 6”, “Tumbas de gloria”, seguían llevándonos por el celestial tour… en más de una ocasión él abandonada a su piano para dirigir al gigantesco coro que le seguía. Su sonrisa reflejaba su gratitud, el sudor que le bañaba su entrega hacia la audiencia.

Luego de un cambio de vestuario menos glamuroso, la clásica petición para que volviera no se hacía esperar y tan solo a segundos de abandonarnos se venía un momento inmaculado: Fito bañado por estrellas en el centro del escenario cantaba a capella  “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, el fin estaba cerca “A rodar mi vida” y “Brillante sobre el mic” marcaron la despedida, mientras “Mariposa Technicolor” mostraba a un Fito delirante: “Vuela, vuela mariposa, vuela, vuela sobre el mar, vuela, vuela mariposa, vuela sobre Costa Rica una vez más …”

Al final de la velada: la mala organización, la pésima locación, un sonido mediocre y los innumerables inconvenientes pre-concierto fueron opacados por la estela del señor Páez.

“Un concierto no para guardar en el baúl de los recuerdos, sino para colgar en la pared del corazón”

Fito nos dejó “entrance”… estuvo “Brillante sobre el mic”.