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BajoFondo superó toda expectativa y armó la milonga en The City Club.

El colectivo de 8 músicos ofreció su primer concierto en nuestro país el pasado viernes con un rotundo éxito.

El previo
Santos & Zurdo recibieron a los que íbamos entrando al lugar que poco a poco se iba llenando (aunque no a su máxima capacidad). Por más de media hora los artistas costarricenses se ganaron a la gente con su música, luego de varios aplausos y un: -¡Otra, otra! regresaron por unos minutos más… ya venía BajoFondo.

El sonido no prometía… y la preocupación que la acústica de lugar arruinara el concierto invadía a los presentes que por momentos dudaron en comprar su entrada cuando el concierto cambió de lugar (Melico -The City), pero a eso de las 9:15 p.m. BajoFondo subió a escena con una introducción clásica a cargo de Javier Casalla (violinista) con su tema “Mi amor” dio paso a “No pregunto cuantos son” del disco “Mar Dulce”, con actitud, energía y calidad sonora el colectivo de inmediato sedujo a su público.

Sofisticación Urbana
Cada uno de los integrantes tiene su espacio y su protagonismo, satisface ver que la calidad de sus discos se transfiere idéntica a escena, temas como “Monserrat”, “Zitarrosa”, “Mi Corazón”, “Grand Guignol”, ”Pulmón”, “Duro y Parejo”, “El Sonido de la Milonga”, así como “Borges y Paraguay” fueron muestra palpable del sonido sofisticado y contemporáneo que los caracteriza.

Luego del saludo de Santaolalla se vino un bloque más tranquilo en donde interpretaron “De Usuahia a La quiaca” canción de la banda sonora de “Diarios de Motocicleta”, minutos después la gente ya entrando en calor se unía a Santaolalla en “El Mareo” una de las más coreadas de la noche.

Química y dinámica

La química entre BajoFondo y la audiencia era evidente, el intercambio de sonrisas y aplausos solo una prueba de ello.

Se acercaba la despedida y en una jugada sorpresiva varias personas del público fueron invitadas a subir a escena para armar la milonga y cerrar el concierto. Sin olvidar el tradicional abrazo entre músicos los BajoFondo dejaron el escenario por unos segundos, la gente pedía más, ellos complacientes regresaron, “Pa’ Bailar” sonó nuevamente, terminada la canción se volvieron a despedir, pero la gente no tenía intención de irse, el tradicional: -¡Otra, otra! y la vuelta de los músicos a escena se volvió en la dinámica de la noche, tras el clamor popular, el colectivo volvió para complacer a todos y despedirse por tercera vez a eso de las 10:55 p.m.

Casi 2 horas de concierto, tango, milonga, candombe y electrónica fueron suficientes. El colectivo cumplió su cometido: ponernos a bailar y enamorarnos del tango.