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Esta vez mis pasos me llevaron por sendas oscuras.

Lamentablemente supe que se celebraba en Madrid la Semana Gótica para el último día de actividades.

Igual asistí al cierre, una celebración del Día de Muertos, en medio de uno de los barrios más conservadores de Madrid, y la verdad no me lo esperaba.

Una feria llena de contrastes, una actividad que evoca tradiciones de toda Hispanoamérica, nuestro trágico sentido del ser, todo eso lo he tratado de documentar en el video que les dejo a continuación:

No entrare a discutir con nadie sobre el gótico, creo que la postura de los organizadores de la Semana Gótica de Madrid es clara, y yo la comparto.

Esa estación oscura del alma, donde las cosas pesan, y la muerte termina por quitar sentido a cualquier trivialidad y te atas entonces a lo estrictamente imprescindible.

Solo algo me queda por decir:  es otoño, la gradiente azul naranja del crepúsculo se extiende sobre la ciudad, la gente corre en el metro, el beso frío de la noche toca mi rostro, mañana no existe, solo este tacto oscuro que aturde mis sentidos.

Día de Muertos

Conseguimos prestada la mascarada.

Efigies cabezonas de payasos tradicionales, solo por hacer reír a la abuela.

Más tarde nos fuimos en un camión a recorrer el pueblo de noche, meter ruido y espantar las soledades.

Primos, hijos, sobrinos, toda la familia en un conjuro.

Frente a la casa de Refugio, mi padre gritó su nombre y sonó fuerte una corneta.

Refugio llevaba años de muerto, mi padre lo invocaba solo para que el muerto supiera que todavía no había sido olvidado.