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por Manuel Zeledón

No creo que sorprenda a nadie que a través del mundo uno de los juguetes más universales sea una muñeca. Por su similitud con el ser humano y la gran variedad de materiales que se pueden utilizar para hacer una, no resulta dificil suponer que esto sea cierto. Es más, si miramos las huellas del pasado, desde las ruinas de viejos imperios hasta los palacios de la realeza europea, las muñecas siempre se encontraron entre los juguetes de las niñas y los niños a lo largo de la historia.

Pero además de la muñeca, existen varios juguetes que son comunes a muchas culturas distintas y a regiones muy separadas del mundo. Históricamente los países del mundo intercambiaron mucho de su cultura, por lo que es fácil entender que los juguetes del pasado también viajaron grandes distancias para convertirse en parte de varias culturas simultáneamente. Japón no fue la excepción a este fenómeno.

Japón tenía cientos de años de intercambio cultural con Asia, cuando en 1603 decidió cerrar sus fronteras a toda influencia extranjera. Esta época, la Era Edo (1603-1867), produjo un vacío en la cultura y el arte del país, que pronto se llenó por un surgimiento de lo autóctono. No es necesario decir que fue determinante para el desarrollo de la cultura y el arte de Japón, ya que una vez fuera de la sombra de China, el arte japonés se desarolló con más libertad y creó su propio estilo. Los juguetes de la época no fueron la excepción.

Las Kokeshi

Estas muñecas de madera eran populares entre las niñas del periodo Edo, pero aun hoy se pueden ver estas peculiares y hermosas figuritas decoradas con patrones florales en sus vestidos pintados y bellas caritas orientales. Talladas de madera, sin brazos o piernas, las Kokeshi serían para muchas niñas de hoy en día, sinceramente aburridas. Existe toda una clasificación de las Kokeshi dependiendo de la técnica utilizada para crearlas. Actualmente se han convertido en piezas coleccionables, pero aun así, muchas familias japonesas le regalan a sus hijas una Kokeshi, con la idea de que conozcan un poco sobre su pasado y a la vez valoren la técnica y la delicadeza necesarias para su creación. Pero para la mala fortuna de las niñas, las Kokeshi son para ver, y no necesariamente para jugar.

El Origami

Tal vez uno de los juegos más conocidos de la cultura Japonesa; el Origami nació al mismo tiempo que se introdujo el papel a Japón a principios de los 700 d.c. Inicialmente utilizado para hacer adornos de ceremonias religiosas, fue tomando popularidad entre la población como diversión. Desde sobres de cartas adornados, hasta flores y animales, la creatividad de la población japonesa obtuvo su voz en un cuadrado de papel. En la era Meiji hasta se enseñaba el Origami en la escuela y hoy en día aun se utiliza para enseñar geometría y matemáticas.

El globo de papel

A pesar de que no existía el hule o los globos que todos conocemos, los japoneses encontraron una forma de jugar con el aire en el globo de papel. Hechas de papel muy delgado y con colores vivos, estos juguetes intrigan no solo por el ingenio de sus creadores, sino también porque su origen es desconocido. Posiblemente comparten parentesco con el Origami, pero al no provenir de un solo pedazo de papel, su origen podría ser completamente distinto. Son pocos los japoneses que no conocen estos globos y no hayan jugado alguna vez con ellos.

Daruma

Los Daruma no se podrían llamar muñecas en si, pero este famoso personaje es utilizado como juguete, amuleto y hasta se escucha en los juegos de palabras de los niños.

Los Daruma representan al fundador del Zen Buddista Chino, Bodhidarma. Se dice que este personaje perdió el uso de sus brazos y piernas por pasar nueve años meditando. Traducido al Japonés como Daruma, su impresionante devoción y entrega para obtener una meta se convirtió en símbolo de promesas y deseos. Los Daruma generalmente vienen sin los ojos pintados; la idea es que al pedir un deseo se le pinta un ojo y cuando se cumple, se termina de agregar el otro. No es raro ver a los politícos nipones comenzando una campaña pintándole un ojo a un Daruma y rellenando el otro al ganar.

Daruma Otoshi, la versión infantil, se aprovecha de la incapacidad del pobre Daruma sentado encima de una columna de ruedas de madera. Con un martillo los niños intentan ir quitando rueda tras rueda sin que Daruma se caiga.

Koma

Los Koma, aunque si bien no son originarios de Japón, pues llegaron de la península coreana hace más de 1300 años, rápidamente se convirtieron en uno de los juguetes más populares del país. Constituyen lo que nosotros podríamos conocer como trompos o topos. Tirándolos con una cuerda o simplemente usando las manos, los Koma son de los juguetes más universales, pero siempre tratando de innovar. Los japoneses les agregaron colores, sonidos y diferentes mecanismos de acción hasta convertirlos en algo propio de su cultura.

Máscaras

Las máscaras, aunque no siempre utilizadas como juguetes, también encontraron un estilo único en la cultura japonesa. Utilizados en festivales, juegos y especialmente en el teatro, las máscaras japonesas comparten algo de influencia con las máscaras de otras regiones asiáticas, pero se distanciaron de estas al simplificar muchas de sus facciones y eliminar muchos de los colores. El teatro Noh, particularmente, se basa en la utilización de máscaras, por lo que fue una de las influencias más importantes en la creación de máscaras netamente japonesas.

Otros juguetes, como el papalote o el cometa, a pesar de ser apropiaciones de China o juegos como el Shogi, que viene del mismo antepasado que el Ajedrez, si bien no son estrictamente nipones, ambos son considerados juguetes japoneses tradicionales.

Debido a la imagen que se tiene en el mundo acerca de la relación estrecha de los japoneses y la tecnología, no es dificil pensar que al nacer, entre los primeros regalos de un bebé de hoy en día, se incluye un Playstation o un perro robot. Y aunque no deja de ser cierto que la mayoría de los nipones portan un teléfono celular y que un buen porcentaje de los niños, de hecho, tienen un Playstation en casa esperándolos después de la escuela, muchos padres prefieren comenzar enseñándoles a sus hijos a jugar con los juguetes que ellos usaron, los cuales son a la vez los que sus padres y abuelos utilizaron. En esto se muestra una característica típica de la sociedad japonesa: el deseo de mantener vivas sus tradiciones.