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Como es ampliamente conocido, para los cristianos alrededor del mundo, el mes de diciembre adquiere un gran significado pues tradicionalmente se conmemora el nacimiento de Jesús, figura transcendental en el eje de su fe religiosa gracias a la gran relevancia de su mensaje y su reconocimiento como Hijo de Dios. Decoraciones varias y diferentes tipos de tradiciones hacen recordar a sus seguidores la relevancia de dicho acontecimiento como uno de los más importantes de la fe cristiana.

Contrario a lo pensado comúnmente por muchos, la figura de Cristo y su madre, ocupan un papel importante en la fe islámica al ser destacados dentro de los relatos del Corán, cargados de un enorme misticismo y mensaje de esperanza haciendo que éste pueblo participe en cierta forma, de las celebraciones de fin de año.

El hecho de ser figura importante en ambas ideologías ha traído algunas discrepancias pues musulmanes afirman que la tradición cristiana se nutre de sus creencias terjiversándolas a su vez, mientras que grupos cristianos afirman totalmente lo contrario. Sin duda alguna este ha sido un punto de diferencia al cual nunca se llegará a un acuerdo. Dejando a un lado el elemento polémico, es interesante analizar y preguntarse acerca de la presencia de Jesús en el Corán y entender de como la familiaridad del relato en ambos textos logra entrelazar fuertemente a la idelogía cristiana e islámica al menos durante varios lapsos.

Para los musulmanes, Jesús (Isa o Isa Ibn Maryam) juega un papel muy importante dentro de la escencia del Corán. Su mensaje y obra son profundamente respetados y admirados. Para ellos, este joven carpintero no es el hijo de Dios, pues Allah (Dios) es único y todopoderoso por lo cual no puede tener ningún igual. En su lugar, esta singular figura es vista como un profeta, uno de los más grandes mensajeros e instrumento utilizado por Allah para propagar su mensaje de paz y esperanza. Pero anterior a él, es su madre Maryam (María) la que adquiere una especial relevancia en su versión del famoso relato bíblico. El Corán dedica el capítulo 19 a esta mujer privilegiada por Allah para ser la madre del profeta Isa. Contrario a la Biblia, la figura de José ha sido totalmente excluida del relato aduciendo que Isa nació sin padre por mandato expreso de Allah. Este hecho ha creado un paralelismo sumamente interesante con la figura de Adán, el primer humano, procedente del relato del Génesis:

“Verdaderamente Isa (Jesús), ante Allah, es como Adán lo creó de tierra y luego le dijo: ¡Sé! Y fue.” (Corán, 3:59)

Pero las diferencias no acaban ahí, de acuerdo con el mismo libro del Corán, María dió a luz por sí misma debajo de una palmera en un sitio totalmente desolado. Esto viene a eliminar el relato cristiano del alumbramiento en Belén, uno de los más importantes de la Biblia cristiana el cual recalca la divinidad de la figura de Cristo. Así mismo se relata también un hecho no mencionado dentro de la Biblia de los cristianos el cual es visto como el primer milagro de Jesús. Esta pequeña fábula, describe a un Jesús todavía en brazos de su madre dirigiéndose a una multitud con voz fuerte e imponente:

Yo soy el siervo de Allah. Él me ha dado el libro y me ha hecho profeta“. (El Corán)

Para los muslmanes, la importancia de la obra de Jesús radica en el anuncio hecho por este sobre la posterior llegada del profeta Mahoma. El resto de sus hechos, permanecen con bastante similitud. Si bien hay algunos pasajes adicionales omitidos en la Biblia, su mensaje de arrepentimiento y reconocimiento de un único ser supremo es bastante similar al predicado dentro de la fe cristiana. El cambio más importante de dicho relato radica sin duda en la narración de los hechos de su pasión y muerte. Para los musulmanes Jesús no murió en la cruz. En su versión, éste recibió la misericordia de Allah, quien se complacía con el cumplimiento de su obra, ascendiéndolo a los cielos el mismo día en que iba a ser capturado para ser entregado a los romanos. En su lugar, Judas Iscariote es arrestado y crucificado pues su apariencia cambió mágicamente a la de Jesús producto de un castigo divino por querer traicionarlo:

“…Y dijeron (Los judíos): Hemos matado al Mesías Jesús hijo de María, el Mensajero de Allah. Pero no le mataron ni le crucificaron, sino que se les hizo confundir con otro a quien mataron en su lugar. Quienes discrepan sobre él tienen dudas al respecto. No tienen conocimiento certero, sino que siguen suposiciones, y ciertamente no lo mataron…” (Corán, 4:157)

Al igual que los cristianos, los musulmanes están atentos al día del juicio final. Yawm Al-Qiyāmah como se le llama comúnmente, tiene una perspectiva apocalíptica compuesta por la llegada final de Allah, la destrucción de los cuerpos y el juicio de las almas. Este acto también contempla el regreso de Isa a la tierra pero con un papel ligeramente diferente pues será simplemente un guía, una señal de que el juicio a iniciado:

“Si quisiéramos, haríamos de vosotros ángeles, que sucederían en la tierra. Será un medio de conocer la Hora. ¡No dudéis, pues, de ella y seguidme! ¡Esto es una vía recta!”. (Corán 43:60-61)

Si bien es cierto de que la cultura islámica ha sido prejuiciada injustamente por los conflictos políticos de los últimos años y el fanatismo de grupos extremistas, no hay duda alguna de que el Corán, al igual que la Biblia, contiene historias de gran valor espiritual además de una perspectiva interesante de la relación del ser humano como parte de un todo y de perfecto equilibrio. Esto sin duda alguna viene a romper un poco con esa pared, esa división, nociva si se quiere, creada entre entre cristianos y musulmanes a través de los años. La figura de Jesús o Isa, acerca más al mundo occidental demostrando una vez más, que esta cultura del oriente no es tan lejana como pensamos.