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por Paola Valverde

Los artistas formamos parte de una especie indestructible, que vuela y transgrede todas las paredes que bloquean a la imaginación. Nos debemos al llanto, a los instantes de angustia, de furia; a todos aquellos silencios que nos resguardan y que en algún momento, también, nos apagan. Somos aire y arena, nos componemos de tiempo y crecemos fácilmente con el pasar de un tren, de un recuerdo o una mirada.

Y sin embargo, en ese sentido claro, en esa pasión que nos mueve y nos crea terremotos en la mente; necesitamos espacios, lugares que nos acojan y personas que nos vengan a admirar (o criticar). Es por esto, que la creación de instituciones, galerías, teatros, casas de artistas, escuelas y entidades que apoyan proyectos y se abren al desarrollo y crecimiento de la cultura, son importantes, pues nos hacen fluir, y continuar nuestras luchas para mantenernos vivos.

Por poner un ejemplo, podría nombrar al señor Fernando Durán Ayanegui, quien con dedicación y esfuerzo, ha velado y sido pilar de planes claves, como lo es muy claro, con su idea de crear una librería para la difusión de la obra del escritor costarricense. Así mismo contamos con grupos independientes, que se dedican a despertar destrezas en sus alumnos, que les dan una oportunidad fuera de la academia, sin importar la edad que se tenga. Y para estos grupos, o personas, las cuales ayudan al fomento y tienen en sus manos proyectos para el desarrollo artístico cultural, es que instituciones como el Ministerio de Cultura Juventud y Deporte, brindan ayudas, con programas como lo es el caso de las “becas- taller” o inclusive el préstamo de instalaciones para actividades diversas (presentaciones, talleres de poesía, etc.).

Costa Rica es una bomba de creadores, de personas que se dan de lleno a sus trabajos, y están triunfando al rededor del mundo. Los artistas se comprometen, juegan y sorprenden al espectador. Es fundamental que los niños, sobretodo, se empapen de esta bendición, que se compenetren con la sensibilidad para que crezcan siendo mejores a través de los parámetros de la imaginación. Para ellos hay funciones especiales: cuenta cuentos, obras de teatro, clases de confección de títeres, etc. Pero no debemos olvidar tampoco, quienes estamos más viejos, que siempre hay una oportunidad. Podemos lograr cualquier sueño, aún estamos a tiempo; no hay que cerrarle las puestas al arte, más bien lo que debemos hacer es crear más espacios y que en cada espacio haya más artistas y que en cada artista haya un corazón que ríe, uno que esté libre, uno que sea aplaudido…