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Los primeros años.

Por Orlando Aguirre y José Campos.

Corría la década de los 70 y la música punk se encontraba en pleno apogeo entre la juventud británica. Los distintos clubes underground se habían vuelto semilleros de una gran cantidad de proyectos musicales independientes los cuales simplemente se limitaban a imitar los patrones establecidos por bandas de moda como los Sex Pistols.

Fue a mediados de esa década cuando Steve Harris, un joven londinense aficionado al fútbol y miembro de las ligas menores del West Ham decide hacer un cambio en su vida y desarrollar una carrera musical. Influenciado por la corriente de la época, se une como bajista de la banda Gybsy Kiss con la que permanece durante algún tiempo. Sin embargo con el deseo de realizar un proyecto propio alejado de esa corriente punk, el entonces joven bajista decide armarse de valor y  emprender un nuevo camino musical: Iron Maiden.


Los inicios de la banda fueron caracterizados por ciertos altibajos pues  con excepción de Harris, los demás músicos eran constantemente reemplazados creando cierto ambiente de inestabilidad. Luego de un tiempo, Harris logra incorporar a sus amigos Dave Murray en la guitarra y Paul Di´Anno en las vocales para gestar lo que se conocería después como la primera base de la prominente banda. Junto a ellos incorpora a Doug Sampson en la batería y Dennis Straton como segunda guitarra y de esta forma establecer la primera alineación oficial del grupo. Tiempo después, debido a ciertas diferencias, Sampson es reemplazado por Clive Burr justo antes de iniciar las míticas grabaciones del EP The Soundhouse Tapes, (1978) el cual contenía simplemente tres temas originales que posteriormente serían incluidos en su álbum debut. Para 1980 la banda logra lanzar su primer trabajo titulado simplemente Iron Maiden. La placa producida por Will Malone llegó al cuarto puesto en la listas de popularidad de Gran Bretaña. A pesar del éxito en ventas y de la aceptación de los fans, Steve Harris no quedó satisfecho con la producción pues consideraba el sonido como un tanto tosco, producto del poco interés de Malone por la banda. Fue en este álbum donde aparece por primera vez Eddie, -mascota oficial- por medio de una ilustración realizada por el entonces joven artista Derek Riggs quien se encargó de darle una identidad pues en un principio, Eddie no era mas que una simple máscara utilizada por alguien como una broma en los conciertos de la banda. Tras los alentadores resultados obtenidos,  la banda se arriesga un poco mas uniéndose al reconocido productor Martin Birch para grabar Killers, su segundo álbum. Este presenta como gran novedad la inclusión de Adrian Smith como nuevo guitarrista en sustitución de Straton.  El álbum continuó afianzando el éxito de Iron Maiden en la escena local, sin embargo, el comportamiento de Di’Anno dejaba mucho que desear tanto dentro como fuera del escenario. La principal razón era  un estilo de vida lleno de excesos impidiéndole presentarse a los ensayos y soportar el riguroso itinerario  de las actividades de promoción. Esto produjo una serie de fricciones con el resto de integrantes presionando a Harris a despedirlo y en seguida contratar a Bruce Dickinson quien a la postre se convertiría en la voz insigne de la banda.

La Era Dorada I: La consagración

Para 1982 se edita The Number Of The Beast disparando la banda a la estratosfera comercial y consolidándola como la cara del llamado “New Wave Of British Heavy Hetal”. El disco contiene grandes clásicos como The Number Of the Beast, Run to the Hills, y Hallowed by thy Name, temas coreados por la audiencia hasta el cansancio en cada una de sus presentaciones. La ilustración de Riggs utilizada en la portada causó gran polémica pues en ella se presentaba a Eddie en tono cómico inmerso en el infierno en compañía con el diablo. Varios grupos de ideología religiosa-conservadora calificaron a Maiden como una banda de cuidado y en algunos momentos llegaron a  tildarlos como satánicos. Dichos ataques produjeron una reacción entre sorpresa y risa en sus integrantes pues consideraban a The Number Of The Beast como  cualquier otra cosa menos lo manifestado por dicha gente. El éxito de este trabajo ha sido de gran impacto hasta el punto de ser  denominado como el disco mas popular de la doncella hasta la fecha. La voz de Dickinson le permitió a la banda ampliar sus horizontes musicales alcanzando registros de voz muy altos, composiciones mejor elaboradas  abandonando totalmente ese sonido “brusco” presente en algunos tramos de sus dos producciones anteriores.  Fue durante la gira de promoción que Clive Burr abandona la banda debido a varios problemas personales. Para reemplazarlo se eligió a Nicko Mc Brain de la banda Trust como nuevo baterista. Con su llegada se conforma finalmente la denominada “alineación clásica” de la banda. La publicación en 1983 de Piece Of Mind siguió la misma línea establecida en The Number Of The Beast. Nuevos temas como The Trooper y The Flight of Icarus fueron presentados en el larga duración el cual llegó rápidamente a los primeros puestos de popularidad. El éxito en ventas les permitió hacerse acreedores de varios discos de oro y platino en diferentes países de Europa.

Para  1984 editan el clásico Powerslave. El álbum presenta, si se quiere una mayor evolución musical pues desarrolla un sonido más épico y ancestral además de utilizar diferentes hechos ocurridos en la historia universal como inspiración para la lírica de cada una de sus canciones. El éxito arrasador de dicho álbum los llevó a realizar   la monumental gira World Slavery Tour durante el año y medio siguiente por varios países de Europa, Asia y América.  Su escenografía y pirotecnia la hicieron digna de la admiración de críticos y fans por igual considerándola como el mejor espectáculo de la banda. Durante este tour se grabó el disco en directo Life After Death, publicado finalmente en 1985. Este disco ratificó a Maiden como una de las mejores bandas en vivo del metal a nivel mundial demostrando una vez más su versatilidad como músicos. Después de finalizada la gira, Maiden se da una breve pausa analizando a su vez ideas para un futuro material. En este punto, el deseo de experimentar se vuelve cada vez más latente entre sus integrantes pues deseaban buscar un mayor crecimiento musical. La idea no era muy bienvenida en varios sectores pues temían que Maiden renunciara a su escencia y se convirtiese en un producto light de fácil acceso.

Próximo capítulo: ¡Perdidos en el Tiempo!

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