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Luego del éxito del primer día del Festival Internacional del Diseño, donde los asistentes fueron testigos de un alto despliegue de creatividad, el programa del día viernes arrancaba con la promesa de expandir esa experiencia vivida el día anterior.  Nombres importantes como Jeff Semenchuk, Mattali Crasset y Gmunk sobresalian de un interesante menú el cual venía acompañado de las mas altas expectativas.

Todo radica en la experiencia de compra

La jornada arrancó con la interesante charla de Renzo Garibaldi, propietario de la carnicería gourmet Osso en Perú, quien relató no solo un poco de su historia, sino también reveló algunas de las claves de como desarrollar un producto en un ambiente hostil en apariencia. ¿Cómo abrir una carnicería en el país menos carnívoro Suramérica? Una tarea para nada fácil pero cuya respuesta fue compartida generosamente por sus propietarios.

Garibaldi contó junto con su esposa, de la necesidad de crear un entorno alrededor de un producto y no a la inversa como normalmente ocurre. Para ellos, la experiencia de compra de un cliente es fundamental en el éxito de su negocio. Parte de ello fue consistió en implementar un concepto gastronómico más a la antigua, donde los embutidos así como demás productos provenientes de la carne son hechos a mano.  En ese aspecto radicó principalmente su concepto de innovación, en la personalización, en imprimir el estilo de Osso en cada uno de sus productos e ir contrario a la tendencia donde una producción industrial es sin duda la constante.

Hoy en día Osso no solo ha roto creencias, sino que ha cosechado un gran éxito al punto de tener en este momento una carnicería, un restaurante, una línea propia de parrillas así como planes de expansión. Toda una muestra de que navegar contra corriente nos puede llevar al éxito.

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El cliente es nuestro jefe.

Para Jeff Semenchuk, director de innovación de los hoteles Hyatt, el escuchar el cliente es donde radica la clave del éxito. El norteamericano comenta un poco sobre su modelo en el cual escuchan a su huespedes y son ellos quienes definen el paso a seguir por parte de la cadena.  Fué enfático en criticar el viejo modelo de negocios, donde los mismos hoteles imponen al cliente aquello que deben de experimentar.  «Los clientes quieren felicidad. Estar cómodos. Lo mas fácil es escucharlos, preguntarles sobre su experiencia y que harían para mejorarla. Ellos se han vuelto nuestra fuente de sabiduría.»

El director recalca la necesidad de perder el miedo al cambio. Si bien lo confiesa como algo difícil, es necesario en pro de una constante evolución y evitar el estancamiento.

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Similares ideas presentó la diseñadora francesa Mattali Crasset, quien diseña sus productos con la intención de mejorar la vida de los usuarios de una forma casi orgánica. Parte de sus conceptos de diseño radican en la funcionalidad múltiple de sus implementos, dejando de lado esa imagen de producto en serie.

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Edson Matsuo, diseñador de zapatos Melissa, dió su criterio de innovación y de como los errores que tanto evitamos cometer, son nuestro principales maestros y aliados en el camino al éxito. Matsuo, no solo habló de su trayectoria, sino también del criterio de comodidad implementado en Melissa como producto. Instó a la audiencia a experimentar y abrir la mente en su respectivos negocios y a no temer a equivocarse, pues «muchas veces estos momentos, son nuestro guías hacia ese camino buscado.» 

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La hora del genio.

El cierre de la jornada estuvo a cargo de Gmunk, diseñador norteamericano conocido popularmente por su trabajo en filmes de Hollywood como Tron: Legacy  y Oblivion.

Fiel a su estilo jovial y directo, el creativo quiso dejar de lado su paso por esas megaproducciones y centrar su exposición en proyectos más personales, con mayor libertad creativa.  Para él, la libertad en la creación de formas a partir de la geometría es vital, elemento plasmado primordialmente en su obra Box, la cual trata de innovar el mapeo de información.  De acuerdo a su óptica, el éxito en el diseño radica en no ver esto como un trabajo, sino como un placer. «Trata de dividir tu tiempo en proyectos para clientes y proyectos personales. Cuando amas lo que haces y haces trabajos por puro placer, éstos hablan por ti y atraen clientes.  No limites tu trabajo a que sea solamente pagado. Haz cosas que te apasionen.»

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