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La saga de X-Men es sin duda una de las más conocidas en cuanto al tema de los superhéroes. Su éxito no solo le ha permitido desarrollar cuatro películas en una década sino que además le allanó el paso a nuevas sagas cinematográficas basadas también en personajes de Marvel Comics.

Luego de 11 años y cuatro propuestas, los conocidos mutantes vuelven una vez más en un filme con cambios importantes.  Bryan Singer,  autor de las dos primeras entregas regresa como productor y co-guionista, además de la incorporación de Matthew Vaughn como director principal.

El resultado es muy positvo pues X-Men: First Class refresca la franquicia devolviéndola al sitio ocupado hasta hace unos años atrás. Su trama presenta los orígenes de este grupo de mutantes  y del como se dió la clásica rivalidad entre Charles Xavier y Magneto. Al utilizar a estos personajes como motores principales, Matthew Vaughn busca presentar un relato de dos caras, basado en dos puntos de vista.

En esta  ocasión estamos ante un filme bien estructurado, el cual a pesar de algunas inconsistencias mantiene por lo general un buen ritmo narrativo. Este es ambientado de forma inteligente en la época de los años 60,  durante el período de la Guerra Fría. De esta forma se usan varios acontecimiendos de aquel tiempo como giro decisivo para los personajes. El relato se nutre además de constantes referencias hacia las otras películas así como apariciones de uno que otro personaje sorpresa, detalle enormemente agradecido por la audiencia.

Vaughn demuestra una vez más su habilidad para manejar un grupo actoral diverso, el cual no llega a desentonar  acoplando sus interpretaciones con elementos mostrados en otros capítulos de la saga. En este apartado vale rescatar el buen trabajo de Michael Fassbander,  quien captura a la perfección el espíritu de su personaje (Magneto) así como las puestas estableciadas por Sir Ian McKellen hasta hace algún tiempo, haciendo suyo el personaje.  Kevin Bacon no se queda atrás y nos entrega a un villano sólido desempeñando con convicción ese papel de elemento detonante durante la trama.

Desde el punto de vista técnico, el filme mantiene una presentación bastante formal y equilibrada con efectos especiales oportunos los cuales no saturan el relato, además de una buena utilización de la banda sonora.

A pesar de ciertas falencias, X-Men: First Class logra llegar a buen puerto a través de una historia balanceada, de buen ritmo y sumamente entretenida.  Con esto se revitaliza una franquicia afectada por los resultados dispares de sus dos últimas entregas: X3 y Wolverine. Sus buenos resultados han puesto en marcha (como era de suponer) no solo la elaboración secuela de este filme sino también de la esperada X4 de la cual  podría traer de vuelta al elenco original, algo escuchado desde hace algún tiempo.

Calificación: 7.5