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Zack Snyder se ha convertido a lo largo de la última década, en uno de los realizadores más comentados de Hollywood. Su estilo visual agresivo cargado de efectos visuales y un gran manejo de cámara  le ha valido el reconocimiento en filmes como 300 y Watchmen.

Para este 2011, el realizador presenta su más reciente proyecto: Sucker Punch. Este filme se convierte en el primero en ser basado en un guión de su total autoría. En él, el director se atreve a construir un relato fomentado en la mezcla del mundo real con el de los sueños en el que la imaginación es el principal campo de acción.

Desde su salida, Sucker Punch ha generado una serie de reacciones encontradas en relación con su calidad. Visualmente el filme es sorprendente. Un deleite de inicio a fin donde todos los elementos técnicos conocidos son llevados prácticamente al límite. El manejo de cámara en cada una de las secuencias es de elogiar, Snyder una vez más muestra ser un maestro en este aspecto. La labor del departamento artístico es sencillmente encomiable, notándose como cada uno de los conceptos se nutren de diversos temas provenientes no solo del mundo de los comics sino también del animé y del segmento del video juego. Todas estas imágenes se apoyan en una interesante banda sonora donde destacan interesantes versiones de los temas Sweet Dreams (Are Made of This) y Army of Me.

Desde el punto de vista de estructura, la película presenta grandes pecados. Su narrativa es muy irregular, con una gran ausencia de un hilo conductor claro que una los diferentes planos surrealistas que describen cada una de las situaciones. De esta forma, el público se pierde fácilmente dentro de lo que está sucediendo. La descripción de cada uno de los personajes es muy vaga, en especial para el personaje Babydoll (Emily Browning), quien es la protagonista y en cierta forma la narradora de toda esta historia. Se siente plana, sin la fuerza necesaria para cargar con el peso argumental a lo largo del filme. El resto del elenco no despunta lo suficiente para cooperar dramáticamente. Cada una de las co-protagonistas son sugestivamente presentadas como ardientes lolitas, guerreras cargadas de mucha sensualidad, sin embargo esto no esconde el hecho de ser puestas a la ligera, como si fueran parte del decorado junto a conflictos que no son lo suficientemente fuertes para enriquecer la historia.

Superficial y erótica. Así puede ser definida Sucker Punch. Si bien hay gran manejo visual, este no es suficiente para ocultar sus grandes fallas a nivel de estructura. El filme funciona apenas como mero entretenimiento casual mostrándose inútil a la hora explotar diversos temas que bien pudieron enriquecer el relato. Nuevamente Hollywood muestra sus limitaciones en narrativa y como le es difícil poder llevar una buena idea a buen puerto. Lástima.

Calificación: 6