
Cada vez que el espectador observa una película y disfruta del resultado final, desconoce, en la mayoría de las ocasiones, el proceso que los realizadores siguieron para llegar al producto final. El “storyboard”, técnica que se ha venido utilizando desde los inicios del cine, es uno de los elementos indispensables dentro de todo proceso de realización, referente a la composición y visualización de la historia.
Materialización del guión
Una vez definido el guión, se procede a realizar el proceso de visualización del mismo. Este comprende un estudio exhaustivo de cada uno de los elementos a utilizar a lo largo del filme. Es decir, se realizan diseños de personajes, vestuario, locaciones, iluminación y secuencias de acuerdo con la necesidad de la producción. En algunas ocasiones el guión no dice mucho de las apariencias físicas de los personajes, por lo que un estudio con ilustraciones permite crear una evolución de cada uno de ellos hasta lograr la apariencia deseada. Una gran cantidad de información se da por el aspecto visual, convirtiéndose a su vez, en complemento de la historia a narrar.
Finalizado el proceso de investigación y desarrollo de elementos, se procede a plantear la escena en los denominados “storyboards”. Estos, considerados como una especie de viñeta al estilo comic, contienen datos como la definición del encuadre de la cámara a utilizar (2:35:1, 1:85:1, 1:33:1), movimientos de los actores, expresiones, tipo de plano, movimiento de cámara y todo tipo de elementos visuales que ayuden a un buen desarrollo de la historia. Por lo general viene acompañado de descripciones técnicas como tipo de movimiento de cámara, además de parlamentos claves en el guión. Este recurso es visto, por la mayoría de los directores, como de gran ayuda, ya que gracias a él se define si es necesario cambiar o mantener una secuencia originalmente presente en el guión.

Estudio y desarrollo de estructura del General Grievious para la película Star Wars: Episode III: Revenge of the Sith
Brad Bird, director de “The Incredibles” lo define como un ensayo, una forma de analizar alternativas para una secuencia determinada. James Cameron, director de “Terminator” (1984) y “Titanic” (1997), es un gran defensor de la técnica: “En un storyboard, si no te gusta algún elemento de la escena simplemente la cambias, esto te facilita llegar a filmar la escena, no solo seguro de la secuencia, sino de su funcionamiento tal como se tenía planeado sin necesidad de hacer un cambio brusco en ella. Te permite explorar varias alternativas de una misma toma o secuencia.”
Animatics: una alternativa tridimensional
Sin embargo, el desarrollo del “storyboard” como herramienta de apoyo no ha quedado ahí, y ha evolucionado hacia los denominados “animatics” o “storyboards” animados, una moderna alternativa la cual permite planear con mayor precisión cada una de las secuencias del audiovisual. Este nuevo tipo de visualización lo puso en práctica Dennis Mullen, de Industrial Light & Magic (ILM), por primera vez en el set de “Star Wars: Episode V: The Empire Strikes Back” (1980), quien recuerda la elaboración de animaciones bastante simples a blanco y negro para la simulación de secuencias de batallas en el filme. La propuesta tuvo una buena acogida y se utilizó posteriormente para películas como “Raiders Of The Lost Ark” (1981) y “Blade Runner” (1982).

Ejemplo de estudio de diseño de escenografía y ambientación para Star Wars: Episode III: Revenge of the Sith
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