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Un Festival

En 1996 nació RES, publicación orientada a convertirse en un espacio de dialogo y difusión para quienes se dedican a lo que se ha dado en llamar cine digital.

Desde 1997 el grupo RES ha realizado RESFEST, festival itinerante de cine digital. El RESFEST recorre varias ciudades alrededor del mundo, Tokio, Seúl, Melbourne, Bristol, San Francisco entre otras. Durante mayo del 2003 se realizo la edición española, en cuatro ciudades de forma simultánea, Madrid, Vitoria, Vigo y Barcelona. El programa de este año estuvo divido tres grandes secciones, una selección de cortos, una selección de video musicales y una retrospectiva de la obra de Chris Cunningham.


La sección de cortos fue divida en siete bloques por afinidad temática, State of the Art (En Vanguardia), Bad Day (Mal día), Drive Me Crazy (Vuelveme Loco), By Design (De Diseño), Director’s Club (El Club de los Directores), In the Bedroom (En el dormitorio), Trae Stories (Historias Verdaderas). Este ultimo dedicado a la docu-ficción, genero bastante incitante y del cual se presentaron los ya populares trabajos de: Terminal Bar, de Stefan Nadelman, So Many Women, So litle Hair, de Jon Rubin, y The Subconscious Art of Graffiti Removal, de Matt MacCormick.

La sección de videos musicales fue divida en videos “rompedores”, y videos de años anteriores, que por su impacto son referencia obligatoria.

El hecho el video musical haya tenido menor presencia en el RESFEST, frente a los trabajos de ficción y docu-ficción, nos habla que de alguna forma la producción de cine digital se ha hecho de un espacio propio, ya no como accesorio de otras corrientes audiovisuales.

Finalmente de la retrospectiva de la obra de Chris Cunningham, nada puede decirse, mas que su obra es una de las más importantes e influyentes dentro de lo que ha sido el desarrollo del cine digital.

Para quienes no conocen su obra, baste decir que Cunningham ha sido el realizador de algunos de los videos musicales más impactantes de la última década (Madonna, Aphex Twin, Portishead) y trabaja junto con Stanley Kubrick en el diseño de los personajes para la película Inteligencia Artificial.

La mirada digital

El RESFEST recibió para el 2003 alrededor de 1500 obras de todo el mundo, de las cuales se seleccionaron sesenta. Semejante número es un claro indicador de la fuerza que han tomado las nuevas tecnologías dentro de la realización cinematográfica mundial.

Es evidente cuando miramos la cartelera comercial, el nombre de estudios especializados en efectos digitales (ILM, Digital Domain, Pixar, etc), son reconocidos por el común del publico. El comentario: “vale la pena por los efectos” es corriente hoy día.

Sin embargo, los trabajos que se experimentan los medios expresivos de lo puramente digital, se nos quedan por fuera a la gran mayoría de espectadores.

Este vac ío es el que trata de llenar el RESFEST, en palabras de Jonathan Wells, director del festival: “RESFEST es el mejor sitio para descubrir el futuro del entretenimiento de vanguardia”.

En definitiva RESFEST es un espacio necesario en la encrucijada actual, donde el cambio de los sistemas tradicionales a las nuevas técnicas digitales hace germinar disputas, no solo en lo que a cine se refiere, sino también en fotografía, música e inclusive en lo que respecta a las aplicaciones tecnológicas de las artes escénicas.

El verdadero impacto

Empezando por el cambio en la construcción de las historias, hasta la democratización de los medios de producción audiovisual, los cambios de lo digital sobrepasan los meros efectos especiales y de manipulación de la imagen.

Los medios digitales amplían los recursos estéticos, y cambian drásticamente la puesta de los que hasta ahora conocíamos como productos audiovisuales, personajes virtuales, la posibilidad de interactuar con la edición (El concierto en DVD de Nine Inch Nails con la posibilidad de seleccionar los ángulos de la cámara), la ruptura con las estructuras narrativas tradicionales (Pillow Book de Peter Greenaway).

Sin embargo, la apropiación de la producción audiovisual, gracias a los computadores personales cada vez más poderosos, la accesibilidad al software de edición, manipulación y modelado 3D, y las posibilidades de las cámaras de video digital de relativa accesibilidad, han movilizado la producción cinematográfica, de los grandes estudios, a pequeños laboratorios caseros. Este, quizá, sea el verdadero impacto de lo digital, reinventar las representaciones del lenguaje audiovisual al margen de la hegemonía de las transnacionales del entretenimiento.