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Desde su aparición en el 2003, la saga de Underworld ha logrado un éxito considerable y ha generado una amplia legión de fans.  La realización de Underworld: Evolution en el 2006  ratificó esta franquicia la cual ha sido muy aceptada por una audiciencia que rechaza los comentarios negativos generados en varios momentos por parte de la crítica.

Para este 2009, la tercera parte titulada Underworld: Ryse of the Lycans narra le inicio de la confrontación entre vampiros y Lycans (hombres lobo) siendo considerada como una precuela a los hechos narrados en las dos anteriores entregas. Para esta ocasión, Len Wiseman abandona la silla de director delegando la función a Patrick Tatopoulus, quien supervisara los efectos especiales en las dos entregas anteriores. Por ser Tatopoulus una persona de poca participación en la dirección,  era lógico esperar un resultado no muy positivo, similar a lo visto en otras franquicias, sin embargo, el realizador logra sacar la tarea entregando una propuesta que sorprende gratamente revitalizando (inesperadamente para muchos) la franquicia de Underworld.

En esta ocasión  la actriz Kate Beckinsale es dejada de lado para ceder el protagonismo a un elenco compuesto principalmente por  Michael Sheen, Bill Nighy y la reina de las películas clase B, Rhona Mitra. Con excepción de Mitra, el resto de ellos tuvieron participación en las películas anteriores encarnando a personajes como Viktor (Nighy) y Lucian (Sheen) los cuales en esta ocasión son el eje central de esta historia que se centra siglos atrás, en una época mediaval donde los Lycans son esclavos de los vampiros y un evento sentimental se convierte en el detonante para que dichos esclavos se rebelen ante sus captores.  El hilo narrativo es claro desde un inicio, sabe hacia donde dirigirse y no se detiene en forma innecesaria en ser ser un simple relato épico o en copiar al carbón tramas previas. Si bien hay algunos desaciertos a nivel de edición, estos errores no afectan tanto el trabajo realizado el cual es bien apoyado por las excelentes actuaciones de Michael Sheen y Bill Nighy quienes vuelven a lucirse estableciendo una interesante mancuerna actoral.  Todo esto se ve apoyado por una intersante música y una claustrofóbica puesta en escena.

Si bien fue promocionada como una precuela, estructuralemente encaja como una tercera parte del tipo interludio, una pequeña pausa dentro de un marco temporal global más a nivel de crónica gracias a la narrativa omnisciente proporcionada por el personaje de Selene (Kate Beckinsale). Al final se deja claro una inminente cuarta entrega la cual resolverá en forma definitiva, los cabos sueltos de esta historia.  Si bien no es el mejor exponente en su género Underworld: Ryse of the Lycans es una interesante propuesta la cual logra cumplir su cometido y satisfacer a los mas acérrimos fans de la afamada serie fantástica.

Calificación: 7.