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El mundo de los comics vuelve a hacerse presente una vez más en el cine. Esta vez el turno le toca a Kick Ass, violenta miniserie de Marvel Comics creada por Mark Millar y John Romita, Jr. La adaptación cinematográfica es producida en esta ocasión por Brad Pitt y dirigida por el inglés Mathew Vaughn.

El filme ha generado un sinfin de comentarios producto de su tono satírico e irreverente, además de poseer fuertes dosis de acción dignas de cualquier película bélica. Es necesario aclarar que si bien estamos ante un filme protagonizado por jóvenes, su contenido está dirigido a un público adulto.

Kick Ass no se trata de una aventura de superhéroes en el sentido más estricto del término. Si bien se nutre de parodiar el género un sin número de veces (y en todas las formas posibles) , éste aprovecha a su vez para hacer también homenaje a varias de sus obras más destacadas. De esta forma, podemos encontrar varios elementos que nos recuerdan al trabajo de Frank Miller, específicamente con alusiones a la novela gráfica The Dark Knight Returns o bien al personaje de Spiderman a través de la figura de Dave Lizewski (Aaron Johnson).

Desde el punto de vista formal, Kick Ass es una película que cumple con todos los requerimientos del cine de hoy en día: buena puesta en escena, buena edición, aceptable balance narrativo además de un buen ritmo visual apoyado por una efectiva banda sonora.

A esto se le suma una más que aceptable dirección actoral donde la mayoría de los intérpretes demuestra conocer y manejar de forma convincente  a cada uno de los personajes. En esto destacan por sobre los demás,  el siempre efectivo Mark Strong en su papel del mafioso Frank D’Amico y Chloë Moretz como Hit Girl (¡por fin una buena actriz juvenil que no proviene del Disney Channel!) a quien puede definírsele como lo mejor que le pasó a esta película. Con todo esto Vaughn demuestra conocer su oficio al dedillo, realizando una buena tarea a partir de un guión algo limitado.

Si bien su discurso inicial  se basa en esa crítica sobre el nivel de violencia experimentado en la sociedad moderna y el papel desempeñado por la internet  (sobre todo las redes sociales),  el filme no logra avanzar más allá, cayendo desafortunadamente en convencionalismos y conformándose a sí misma con ese morbo y gusto por una violencia sin escrúpulos,  satirizándose a sí misma en repetidas ocasiones.  Esto deja de lado una necesaria evolución de los personajes, más aquellos elementos morales que bien pudiesen haberle dado un mayor valor como película.

A pesar de sus fallas, Kick Ass funciona como  entretenimiento de palomitas  producto de una buena dosis de humor negro y disparatadas secuencias de acción. Su cuidada elaboración técnica la salva del total desastre pues, como hemos dicho antes, se basa en un guión carente de cualquier sustancia.  Como era de esperar en el “mundillo” del cine comercial, el director deja un espacio para una secuela creando las bases para la recientemente anunciada Kick Ass 2: Balls to the Wall.

Si usted es de esas personas seguidoras del cine de acción o de los cómics, seguramente  encontrará muy a gusto su estilo desvergonzado e irresponsable. Pero si lo que busca es algo de mayor contenido, le recomendamos mejor ver otra cosa.

Calificación: 6