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Dos años atrás el filme Harry Potter y la Orden del Fénix se convirtió en uno de los episodios más controversiales de la saga producto de una adaptación algo irregular, ayuna de importantes secuencias y detalles provenientes del libro desechados debido a libertades creativas algo cuestionables. David Yates, director de dicho episodio, es un realizador proveniente de la televisión y mostró su falta de pericia en dirigir producciones de alto presupuesto.

Para este 2009, Harry Potter y el Misterio del Príncipe es estrenado con gran suceso producto de una tónica diferente que la coloca como una de las mejores entregas de la saga junto a la propuesta elaborada por Alfonso Cuarón años atrás.

La producción , la cual debió ser estrenada en diciembre del año anterior, fue pospuesta hasta este año gracias al interés por lograr un filme mejor planteado y con una elaboración más mesticulosa. La decisión no pudo ser mejor. Este hecho aunado a una mayor familiaridad de Yates con el proyecto más el oportuno regreso de Steve Kloves, guionista original de la serie, dió como resultado un filme cuidadosamente balanceado, con una narrativa bastante fluida llena de elementos cómicos y románticos bien utilizados producto de un argumento construido desde los personajes y en completa función de éstos (Michael Bay podría aprender una o dos cosas de acá). El elemento trágico planteado desde su inicio es manejado con absoluta destreza, evolucionando en cada uno de los pasajes del guión  creando esa sensación obscura que pocas producciones logran plasmar con tal eficacia. A todo esto ha de sumársele el trabajo actoral de Michael Gambon (Dumbledore) y Allan Rickman (Snape)  quienes se lucen en cada una de sus interpretaciones demostrando una vez más el por qué son  denominados como dos de los mejores actores de la escena británica.

Aspectos técnicos como los efectos visuales pasan a ser oportunos elementos de apoyo que facilitan el desempeño de la trama. En el aspecto musical el compositor Nicholas Hooper queda debiendo con una banda sonora limitada a reproducir temas presentes del filme anterior, apenas para contribuir a la ambientación sin mayor interés de expanderlos o complementarlos un poco más. Esto pone en evidencia una vez la necesidad de un regreso de John Williams quien había hecho un magnífico trabajo en los tres primeros filmes.

En términos generales, Harry Potter y el Misterio del Príncipe es un filme que sorprende producto de su narrativa y cuidada puesta en escena. David Yates ha hecho esta vez sin duda un mejor trabajo presentado una película equilibrada en cada una de sus estructuras y elementos utilizados. Sin duda se demuestra que esta saga tiene el combustible necesario para continuar dejando todo preparado para sus dos últimas entregas de las cuales se espera el aporte de un clímax idóneo para el gran cierre de esta exitosa franquicia.

Calificación: 8.5