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Por Pato, Colaborador de ArtStudio Magazine.

Cuando en 1997 salió la película Seven, con un reparto de lujo (Brad Pitt, Morgan Freeman, Gwyneth Paltrow y Kevin Spacey en uno de los mejores papeles de su vida-en mi criterio), David Fincher se convirtió inmediatamente en un director de culto dentro del mundo cinematográfico.

Otras grandes cintas han pasado desde esa obra maestra (Zodiac, Fight Club) y para finales del 2008, de nuevo la dupla Pitt-Fincher vuelve a la carga. Esta vez en una película de ficción, de imaginación, con un título tan curioso como la vida de su personaje principal: El Curioso Caso de Benjamin Button.

Desde su producción, el filme  ya daba de que hablar, pues un original tratamiento mezcla con maestría elementos de ficción, de romance, de drama y ciertas partes de humor negro. No se porque en algunos instantes sentí que había una cierta reverencia hacia Tim Burton, probablmente porque la ambientación de la película junto a su personaje principal parecen salidos de una historia de este bizarro realizador.

Lo bueno es que no estamos ante una película de Burton, sino más bien ante un filme con el indiscutible sello de Fincher. Desde el principio uno queda atrapado por su historia, donde por sobre el tema de la muerte el filme es más un canto a la vida,  una historia de superación,  lucha y amor.

Benjamin nace con una extraña “maldición”: vive la vida al revés, nace como una persona de 80 años y de ahí en adelante vivirá su vida hasta llegar a su infancia. Es una persona diferente, y por lo tanto no es aceptado ni por su propio padre quien lo abandona en una casa y desde ahí empieza su constante lucha por sobrevivir en el mundo.

Es recogido por una pareja de sirvientes que trabajan en un asilo de ancianos, es ahí donde Benjamin descubre la vida de las personas como él, solamente que los ve morir mientras él se hace más joven. A largo de su viaje, el personaje descubre el valor de la vida, del amor, del sentir de aprender y lucha.

La vida de Benjamin es una aventura en todas sus etapas, un himno a la vida. Brad Pitt hace el papel de su vida. Es una dirección prolija, la fotografía es magnífica y la música no hace sino redondear y atraparnos aún más dentro de este ambiente fantástico. Ciertamente las 13 nominaciones a los Oscar están más que acertadas. Es cine inteligente, que conmueve, que hace pensar. Una obra maestra.

Calificación: 9