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El nombre de Baz Luhrman ha adquirido una gran relevancia en el cine de alto calibre durante la presente década. Producciones como Moulin Rouge dieron de que hablar, producto de un atractivo estilo visual y tono arriesgado. Para esta ocasión el realizador nos trae Australia, una historia que relata el viaje de una aristócrata inglesa a dichas tierras para hacerse cargo del negocio de su recién difunto marido durante los tiempos de la II Guerra Mundial.

El hecho de contar con un amplio presupuesto y un elenco de lujo no necesariamente es una garantía de que una mega producción hollywoodense sea una epopeya digna de recordar en los años venideros. De hecho, la narrativa y el querer abarcar diferentes géneros a la vez hacen de Australia una película algo irregular la cual al final carece de una identidad definida.

Si bien los dos primeros cuartos del filme gozan de buena estructura, es a partir del tercer cuarto cuando la historia se vuelve confusa, enredándose en sus propios hilos argumentales produciendo como resultado una película larga, excesiva y tediosa para el espectador. El relato abandona de forma repentina ese aire épico, subestimando esas tramas secundarias tan necesarias para alimentar la trama principal convirtiéndose al final en una telenovela al mejor estilo de Corín Tellado, donde cupido hace de las suyas mediante los clichés mas utilizados del cine romántico.

A pesar de tener en sus manos personajes algo blandos, el elenco logra por ratos salir avante entregando, en términos generales, un trabajo algo aceptable pero insuficiente para impedir que la película caiga en ese bache producto de un guión desequilibrado y predecible el cual trata de abarcar mucho pero que al final se conforma con muy poco.

Desde el punto de vista técnico, Australia obtiene ciertos logros. La fotografía de Mandy Walker es oportuna capturando con gran profesionalismo los parajes áridos del desierto australiano mediante contrastes interesantes y un importante manejo del equilibro visual. Tanto el vestuario como la ambientación son manejados con eficiacia acorde con el ambiente vivido en aquel país durante la primara mitad del siglo XX.

En resumen: Australia pudo convertirse en esa nueva épica tan buscada por los estudios en estos días. Si bien Nicole Kidman y Hugh Jackman salen avantes con su tarea, la débil estructura producto de su excesiva duración y desinterés por elementos secundarios que le den mayor validez hacen de este filme un trabajo novelesco, trillado, carente a su vez de ese aire épico tan necesario para producciones de éste tipo.

Calificación: 4