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Cuando se encuentra ante la presencia de un filme del género fantástico o de ciencia ficción, una de los primeros elementos  tomados en cuenta  por la audiencia son sus efectos visuales. A través de los años, grandes clásicos como Flash Gordon, War of the Worlds, King Kong, y propuestas más contemporáneas como Star Wars, Blade Runner o la reciente Lord Of the Rings se han convertido en dignos exponentes del desarrollo de este recurso desde sus primeras épocas con técnicas muy rudimentarias hasta la actualidad con el uso de los modernos efectos digitales.

El excesivo uso de imágenes por ordenador se ha convertido en el sello de casi cualquier producción. Si bien el uso de dicho recurso le ha permitido a los cineastas tener más libertad creativa, muchas veces da como resultado un ambiente artificioso que poco ayuda al desarrollo y evolución de un hilo argumental. Su aplicación ha dado como resultado una revolución total en el campo de los efectos visuales. Técnicas como la utilización de miniaturas y animación cuadro por cuadro han quedado prácticamente de lado siendo utilizadas muy escasamente y convirtiéndose ,con el pasar del tiempo, en una simple curiosidad en la historia del cine.

Si bien es casi un hecho que los efectos visuales empezaron su desarrollo en los años 20 con el cine a blanco y negro, éstos se hacian  a través de perspectivas forzadas o imágenes interpuestas con miniaturas o recursos similares. Sin embargo, todo ésto tuvo un fuerte giro durante los 50 cuando un arriesgado artista llamado Ray Harryhausen redefinió las bases de la animación cuadro por cuadro conocida también como “stop motion”.

Este californiano de 88 años es considerado uno de los grandes íconos del cine fantástico. A través de sus manos, villanos de grandes epopeyas han cobrado vida convirtiéndose no solo en grandes amenazas para sus héroes sino también en importantes íconos dentro de la cultura pop. Sus primeros trabajos se dieron con una cámara de 16 milímetros, la que confiesa como algo muy difícil de manipular.   Según ha comentado en varias biografías y entrevistas, el clásico King Kong de la RKO Pictures de los años 30 fue el elemento que lo metió de lleno en el campo del séptimo arte. Cualquier conocedor de su trayectoria pensaría de primera entrada en un hecho premeditado, sin embargo Ray tranquilamente lo califica como algo meramente cirscunstancial. “Vi King Kong por accidente. Y fue algo que, debo admitir, me capturó por completo. Desde ese momento me identifiqué con todo este asunto de los efectos visuales.”

Los años dorados.

Wills O´Brien,  supervisor de efectos especiales para  dicho clásico se convirtió tiempo después en mentor de Harryhausen durante el rodaje de Mighty Young Joe en 1949. El realismo y naturalidad alcanzadas hasta ese momento sorprendieron gratamente en aquel momento. El filme recibió un premio de la academia por el trabajo en efectos especiales.  Este hecho impulsó aún más a Harryhausen, permitiéndole involucrarse en proyectos más ambiciosos.

Los años 50 se convirtieron en la época dorada para el artista. Productores de aquel entonces como Irwin Allen le dieron la oportunidad de trabajar en películas como The Sea Around Us logrando obtener por completo el respeto de la industria.  De filme en filme, Harryhausen buscaba perfeccionar su técnica de animación tratando de obtener una mayor naturalidad de movimiento e integración de sus modelos con actores reales.  Fue uno de los pioneros en utilizar la técnica  Dynamotion, que le permitía dividir la composición en capas fotografiando los actores y efectos por aparte para luego ser integrados en una sola imagen. Esta técnica tomó mayor relevancia en el rodaje de filmes como The Seventh Voyage Of Simbad, pues su fotografía era 100% a color lo que exigía un mayor esfuerzo del artista pues debido a la gama de colores, una eficaz integración de objetos animados en el fotograma era aún más compleja.  Con el pasar de los años, la técnica fue perfeccionada hasta llegar a llamarse Super Dynamotion y finalmente Dynarama.  Filmes como Earth vs. the Flying Saucers, 20 Million Miles to Earth y Them forman parte de esa lista que ratificaba la reputación de Harryhausen como el mejor efectista de Hollywood en ese entonces.

Para los años 60 el artista seguía trabajando en el mejoramiento de la técnica. Si bien, recibía el aplauso tanto de la crítica como la audiencia, consideraba que su técnica requería de más desarrollo del logrado hasta ese momento. Muchos analistas apuntan ese hecho como el elemento que sostuvo por tantos años al animador en la industria. Mysterious Island, Jason and the Argonauts y por supuesto el clásico One Million Years B.C. protagonizado por una sexy Rachel Welch, resaltaban dentro de la gama de proyectos realizados durante dicha década.  Este último film cargado de imponentes dinosaurios moviéndose como nunca antes, se ha convertido, con el paso de los años, en una película de culto.

Los tiempos cambian y con ello la tecnología.

Ya para los años 70, Harryhausen había disminuido su trabajo considerablemente. Con edad más avanzada, el artista seleccionaba con mayor cuidado sus intervenciones, pues deseaba inmiscuirse en productos de mejor calidad artística tratando de romper con esa etiqueta de películas clase B impuesta sobre cualquier propuesta del género fantástico. Filmes como The Golden Voyage of Simbad y Simbad and the Eye of the Tiger mostraban los últimos avances en la técnica cuadro por cuadro la cual empezaba a ser superada por jóvenes artistas emergentes como Dennis Murren y John Dykstra quienes daban impresionantes muestras de su trabajo por medio de otras técnicas que si bien se inspiraban en gran parte al trabajo de Harryhausen, éstas llevaban los efectos especiales a otro grado de eficacia no logrado antes. Todo esto, se hizo de la mano de una nueva generación de cineastas encabezada principalmente por George Lucas y Steven Spielberg quienes en aquel entonces, causaron un revolución dentro de la industria con sus proyectos.  A pesar de ésto, los últimos filmes de Harryhausen lograron tener cierto nivel de éxito en la taquilla.

Para 1981, Harryhausen hace su último trabajo como animador en Clash of the Titans para la MGM.  El filme constituyó una gran inversión para el estudio, pues figuras como Lawrence Olivier, Ursula Andrews y Burgess Meredith hacían aparición él.  Si bien el filme se vió opacado en su momento por propuestas más novedosas en efectos visuales como  Star Wars y Superman, éste se ha convertido en todo un clásico pues representa en una forma bastante interesante míticas figuras de la mitología griega en una forma totalmente diferente a como se había interpretado. “Para el personaje de Medusa, quería hacer una imagen icónica. No quería utilizar una actriz con serpientes de goma. Quería a un personaje imponente y obscuro. Así que diseñé una figura con escamas como piel, sin piernas y con cascabel. Algo macabro”, comenta Harryhausen al referirse al personaje.

Actualmente Ray está muy lejos de retiro. Si bien debido a su edad, se ha visto obligado a alejarse un poco del mundo hollywoodense,  confiesa no sentirse cansado y por el contrario, deseoso de querer hacer cosas nuevas. El año anterior lanzó la primer película de la serie Ray Harryhausen Presenta. Esta consiste en una nueva adaptación del conocido cuento de El Pozo y el Péndulo de Edgar Allan Poe. Como si fuera poco, también se ha dado a la tarea de producir una serie de precuelas en formato comic de las serie de aventuras Simbad y de Clash of the Titans. A su vez trabaja en la elaboración de una colección completa de sus filmes tanto para DVD como Blu-Ray la cual tentativamente vería la luz durante 2009.

Su legado perdura. Si bien su trabajo es sinónimo de una época, no hay duda de su enorme valor e inspiración. Importantes nombres de la industria actual como Peter Jackson y Phil Tippett reconocen abiertamente su aporte y el cuestionamiento de cómo serían los efectos de hoy en día sin su aporte y visión. Definitivamente el último genio de la animación cuadro por cuadro.

A continuación, un clip con una amplia muestra del trabajo de Ray Harryhousen desde Mighty Joe Young hasta Clash of the Titans de 1981.