Seleccionar página

El agente británico está de regreso en una nueva aventura con la película Quantum Of Solace. Estrenado recientemente, se ha convertido en la película más taquillera de toda la historia de James Bond en el cine.  Si bien hace un par de años alabábamos acá la originalidad narrativa de Casino Royale, en esta ocasión nos toca analizar el ritmo frenético que caracteriza la presente entrega  como  una película de acción cruda y directa.

Mucho se ha hablado de ella recientemente en varios medios especializados. Las reacciones por parte de la crítica han sido algo mixtas, calificándola en algunos casos de reinvención y en otros como un mero desperdicio. Más que otra aventura más, ésta entrega se convierte en una continuación directa de Casino Royale donde se retoman los hilos argumentales llevándolos a planos distintos donde la venganza se convierte en el principal conductor.

A secas se podría decir que estamos ante una película aceptable pero a la vez muy lejos de superar a su predecesora. Ahora ¿es esto totalmente malo? Pues en este caso no tanto. Si bien desde un inicio se tiene muy claro el rumbo distinto tomado desde el inicio,  la película de Mark Forster logra cautivar a la audiencia con sus elaboradas secuencias de acción y pirotecnia. Desde un inicio da por sentadas las bases y asume el conocimiento, por parte del espectador, de la trama anterior y del dolor sentido por Bond (Daniel Craig) al perder a Vesper Lind en su intento por capturar al banquero LeChiffre. Teniendo esto como punto de partida, el grupo de guionistas encabezados por el galardonado Paul Haggis crean un argumento bastante lineal en donde el  desarrollo de personajes es limitado y la  acción de alto calibre es el platillo principal. Si bien éstas últimas están elaboradas con bastante profesionalismo y una crueldad con un cierto sabor a Jason Bourne, producen (y de forma innegable) que la película se enrede por momentos en sus propias redes, extendiendo de forma innecesaria, algunos momentos no tan claves en su desarrollo.

Dentro de los elementos positivos se destaca la música de David Arnold, oportuna como siempre, la apertura, donde los títulos iniciales se desarrollan dentro de elementos de animación bastante interesantes y, por supuesto, la química entre los personajes de Daniel Craig y Judi Dench sigue intacta con diálogos interesantes y llenos de mucho humor negro, evocando a una especie de relación madre-hijo.  Sin embargo, el grupo de actores que los rodean  hacen un trabajo apenas cumplidor sin llegar a sobresalir o contribuir de manera sobresaliente con la película. En cuanto a la nueva chica Bond,  la modelo rusa Olga Kurylenko realmente queda debiendo en demasía, mostrándose prácticamente inexpresiva y sin llegar en ningún momento a tener esa presencia y elegancia necesaria que complemente en forma adecuada al personaje de 007, muy por debajo del excelente trabajo hecho por Eva Green en la entrega anterior.

A pesar de sus carencias, Quantum of Solace logra salir a flote cumpliendo como aventura  sin ir más allá, limitándose a ser un simple complemento de Casino Royale (y es esto lo que realmente le da validez) dejando de lado la oportunidad de proponer ser algo más, de aportar cosas más interesantes que contribuyesen al desarrollo de este personaje en futuras aventuras. Como ya es sabido, tanto Craig como Dench participarán en una tercera parte de la que se rumora desde ya el posible regreso del director Martin Campbell (Casino Royale), quien tal vez se decida por arriesgar más, apostando por un giro sorpresivo tal y como lo hizo un par de años atrás.

Calficación: 7