Seleccionar página

En los últimos años las alabanzas por el empuje que ha tenido el cine costarricense no se han hecho esperar. Su presencia cada vez más frecuente en las salas nacionales ha sido una clara muestra de una industria que  comienza a caminar con un poco más de fuerza. Sin embargo, no todo lo que brilla es oro. Así como en el pasado algunas muestras no han sido del todo buenas, es necesario establecer mecanismos más selectivos para evitar exhibir trabajos que lejos de beneficiar a la industria nacional, la perjudiquen. Ese es el caso de El Psicópata: el tríangulo de la muerte. Una película muy comentada recientemente pero no precisamente por ser un ejemplo de calidad.


El filme trata de recrear los hechos vividos por la sociedad costarricense durante los años 80 y 90 en sectores aledaños a la zona sur de la capital.  Un supuesto origen (bastante ridículo por cierto) del asesino así como interpretaciones algo descabelladas de sus actos son parte de dicho “platillo” audiovisual.  Si bien el filme se autoproclama como un thriller policíaco, la verdad no tiene nada de eso. De hecho, y citando las palabras de varios críticos de cine a nivel nacional, el producto en cuestión no puede ser considerado incluso como película. La falta de un guión, estructura narrativa, verdaderos puntos de giro, conocimientos básicos en producción, actuación (o inclusión de verdaderos actores) así como una dirección nefasta son elementos saltantes a la vista en solo cuestión de minutos. El único crimen cometido acá es el haber asesinado una buena idea para un verdadero filme. Durante su duración no se muestra nada realmente, solo un puñado de imágenes pésimamente captadas con una iluminación y composición dignas de una video grabación casera. Todo esto genera un resultado que raya en lo caricaturesco.

Sus realizadores han dado la cara recientemente en muchos medios de comunicación definiendo la película. Muchos de los resultados finales los aducen a la falta de presupuesto y a la serie de obstáculos que cualquier realizador criollo debe afrontar normalmente en un inicio. Honestamente no creo esto tan válido pues en el pasado se han realizado varias propuestas nacionales “con las uñas” obteniendo resultados muy positivos. Además, para realizar un buen guión no se necesita de mucho dinero, sino mas bien de recursos creativos, conocimiento de estructura narrativa, manejo de personajes, entre otros básicos de composición. En otras palabras: talento.

En fin, seguir hablando de El Psicópata es repetir con otras palabras lo expuesto acá y en otros medios de comunicación a escala nacional. Quizás el único mérito fue el haber logrado colocar la película en  importantes cadenas de cine como Cinépolis. ¿Cómo lo hicieron?  Buena pregunta.  Si alguien quiere ir pues les recuerdo que todavía sigue en exhibición pero eso si… vayan bajo su propio riesgo.

Trailer