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El tema de la misión de Jesucristo ha sido sinónimo de discusión y análisis durante mucho tiempo por parte tanto de grupos religiosos como por diferentes analistas, pero adquieren una importancia muy especial los hechos centrados alrededor de su muerte y resurrección. Es aquí donde el director Mel Gibson junta estos elementos para elaborar la trama de su última película titulada “La Pasión de Cristo” (“The Passion of the Christ”). El filme, con presupuesto de 25 millones de dólares, fue rodado totalmente en Italia. Cuenta con la actuación de James Caviezel (The Thin Red Line, The Count Of Monte Cristo), Mónica Bellucci (Bram Stocker´s Dracula, The Matrix Trilogy) y Maia Morgenstern, entre otros. Está basado en los Evangelios y en el libro “La Dolorosa Pasión de Nuestro Señor Jesucristo” de la reverenda Anne Catherine Emmerich de Francia, fue escrito por Gibson con la ayuda de Benedict Fitzgerald. Este se centra específicamente en las últimas doce horas de Jesús en la tierra, es decir desde el huerto de Getsemaní hasta su crucifixión en el monte Calvario.

En diversas entrevistas, el director ha afirmado que el proyecto ha estado en su mente por mucho tiempo. Considera importante la realización del filme ya que no hay una producción que retrate fielmente lo que sucedió. Según Gibson, la mayoría de películas sobre este tema están plagadas de malas actuaciones, guiones deficientes y grandes errores históricos. Sin embargo también añade lo siguiente: “esta es mi versión de los hechos. De toda la información obtenida intento resaltar los elementos que yo creía convenientes”.

La producción se llevó a cabo en el año 2002. La ciudad de Matera, en Italia, fue la elegida como locación debido a su semejanza geográfica con la Jerusalén de hace dos mil años. Para interpretar el rol principal, Gibson escogió a James Caviezel, un actor estadounidense de 33 años, y cuyas siglas son J.C., quien había participado en varias producciones importantes de Hollywood. A pesar de su estatus de estrella, Caviezel no era un actor muy conocido, y eso fue una de las cosas que agradó al director. Consideraba que un actor de alto renombre o bien conocido opacaría el papel y por ende desviaría por completo la atención del espectador.

Otra preocupación fue la búsqueda de esa sensación de realismo que el filme requería. Deseaba que su película presentase los hechos históricos de una manera realista y se alejara de esa imagen un tanto fantasiosa que le habían dado producciones anteriores. Para lograrlo, Mel realizó una extensiva investigación que le diera la información necesaria acerca del pueblo judío de esa época y así poder construir un ambiente totalmente creíble. Un elemento que pesó en este aspecto fue la dirección fotográfica. Para ello, Gibson contrató al galardonado Caleb Deschanel conocido por su trabajo en la película “Apocalypse Now” y “The Patriot”. Éste, analizó varios cuadros de pintores clásicos basados en la pasión, pero fue realmente de la obra de Caravaggio de donde se inspiró, en el contraste de sombras y colores cálidos para obtener ese dramatismo gráfico que el director buscaba. Para darle aún mayor credibilidad, se decidió que la película sería hablada en arameo, hebreo y latín, las lenguas utilizadas en aquel tiempo. La musicalización es un elemento importante en cualquier filme, y en “La Pasión de Cristo” este adquiere una especial importancia. El encargado de la composición fue John Debney (Bruce Almighty, Spy Kids), quien para la creación de la banda sonora integró varios elementos arábicos que le terminan de crear ese ambiente histórico que caracteriza al filme.

Aunque la película es alabada por unos, (incluyendo al Papa) ya que rescatan su fidelidad histórica, también es criticada por otros quienes, no solo la consideran como una representación brutal y cruda de los hechos, sino también como un ente promotor del anti-semitismo, siendo esto último lo que ha provocado una gran polémica a nivel mundial. Ante estos comentarios, Gibson afirma encontrarse sorprendido y responde que el fin de la película es el de inspirar y el de infundir perdón y amor, pero no el de odiar. Agrega que el anti-semitismo es algo condenado por la iglesia católica y que él, como católico, también lo condena. Estas afirmaciones no han sido tomadas con beneplácito por la comunidad judía quienes se sienten ofendidos por el tratamiento que reciben en el filme. Por otro lado, el actor James Caviezel agrega que la violencia es algo necesario en este filme ya que a través de ella muestran la verdad de los hechos y logran empujar al espectador emocionalmente hasta el límite.

Dado el interés que se ha suscitado en los últimos meses por la película, las entradas para el día de su estreno han sido agotadas, por lo que la compañía distribuidora New Market Films, ha decidido aumentar para su exhibición el número de salas de 2500 a 4000, hecho que la pone a nivel de las grandes superproducciones norteamericanas.

Ofensiva o no, lo cierto es que estamos ante una propuesta no solo interesante sino también arriesgada, que ha generado un gran interés entre los cinéfilos alrededor del mundo. Nuevamente se regresa a un género el cual ha sido olvidado por los grandes estudios, que además es retomado dándole un matiz diferente a algo ya conocido. Para bien o para mal, con su estreno en los Estados Unidos, el 25 de febrero, la película posiblemente alcanzará un sitial importante dentro de la historia del cine. Aquí en Costa Rica, se exhibirá a partir del 26 de marzo. Hasta ese entonces se podrá disfrutar de una de las películas de mayor importancia en lo que va del presente año.

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