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Si bien es inevitable la tendencia de los estudios de producir refritos, al menos éstos deberían hacerse con algún control de calidad  y no solo para recaudar un puñado de dinero.

Este es el caso en específico de Pesadilla en la Calle Elm (A Nightmare in Elm Street) una nueva versión del clásico de 1984 hecha en primera instancia para reintroducir el personaje de Freddy a las nuevas generaciones o simplemente para quienes no tuvieron la oportunidad de verla hace más de 20 años.

La versión original elaborada por Wes Craven es sin duda uno de los grandes clásicos del terror norteamericano. Buena construcción,  buen manejo de personajes y sobre todo del suspenso  son algunas de sus características. A través de este, el personaje de Freddy Krueger se convirtió en todo un ícono de la cultura pop disparando en aquel momento la carrera de su intérprete Robert Englund.

Lamentablemente todo eso quedó atrás y esta versión presenta muy poco rescatable o mejor dicho,  prácticamente nadaSamuel Bayer, conocido por haber dirigido entre otros los videos de Stupid Girl (Garbage) y Until It Sleeps (Metallica), dirige el filme producido por Michael Bay (Transformers).  A lo largo de su metraje, el sello de Bay, uno de los más sobrevalorados de toda la industria,  está más que impreso: elenco compuesto por esculturales actrices sin ningún talento, personajes  sin desarrollar, situaciones cliché, manejo artificioso y un triste sentido de un argumento truncado.  Jackie Earl Harley,  conocido por su excelente papel de Rorschach en Watchmen, queda debiendo en demasía para esta ocasión. Su Freddy Krueger es inexpresivo, sin ese sarcasmo y veneno impreso por Englund en otras versiones.

De lo rescatable quizás se puede nombrar algunas de las ambientaciones y uno que otro aspecto técnico, pero en realidad insuficiente para salvar el asunto. A Nightmare On Elm Street es un desperdicio total pues deja pasar la valiosa oportunidad de reinventar un personaje a través de opciones interesantes convirtiéndose en sí mismo en toda una pesadilla: hace malgastar una hora y treinta y cinco minutos de nuestro tiempo sin contar el precio pagado en la boletería por algo de tan mala calidad.

Si usted nunca conoció a Freddy Krueger o simplemente desea revisitar la Calle Elm después de muchos años, le recomendamos alquilar la versión original.