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La manía de Hollywood por presentar versiones “frescas” de filmes de antaño continúa para este 2010. Luego de una serie de problemas en su producción caracterizadas por frecuentes de cambios de director y de guión, se estrena finalmente  El Hombre Lobo, propuesta estelarizada por Benicio del Toro y Anthony Hopkins.

El filme, dirigido por John Johnston (Jurrasic Park III) es un “remake” del clásico de blanco y negro de los años 30 de Universal. A la hora de ver el filme, es importante entender que Johnston entró dos semanas antes del rodaje con escaso tiempo para hacer cambios tanto en guión como en el elenco. Desde el punto de vista técnico, El Hombre Lobo se encuentra a la altura pues la ambientación y el diseño vestuario presentan una soberbia atención al detalle vista pocas veces en películas de “época”. La fotografía de Shelly Johnston es bastante sugestiva con apropiada utilización de una paleta de colores fríos caracterizada principalmente por un predominio de tonos azulados. Todos estos elementos más la música de Danny Elfman (oportuno como siempre)  logran como resultado crear una atmósfera gótica convincente y necesaria para relatar una historia de ésta índole.

El gran problema de esta producción es el guión.  No importa que tan grande sea el presupuesto o que tan importante sea el elenco de una película. Si no cuentas con un guión sólido, esta no dará la talla. Regla de oro aplicable perfectamente a este caso.

A pesar de que Johnston maneja con gran habilidad las secuencias de mayor acción, éste se queda corto al lograr impregnar ese elemento humano en el desarrollo de cada uno de los personajes evitando de esta forma ir más allá de elementos de dualismo, sentimientos de culpa entre otros aspectos que perfectamente hubiesen enriquecido aún más la trama. Al alimentarse de un guión tan ayuno en ideas, tenemos como resultado un filme algo tibio, con uno que otro susto sin llegar realmente a ofrecer algo en concreto.

A pesar de contar con un intersante elenco el cual hace un buen trabajo, El Hombre Lobo no logra ir más allá de ser un mero estreno del momento ofreciendo al final tan poco por un género ya devaluado por propuestas mediocres. Este no logra escapar del fantasma de sus limitaciones conformándose pobremente con solo reintroducir esta clásica historia a generaciones futuras. Muy por debajo de otras propuestas como el Drácula de Francis Ford Coppola las cuales con el pasar de los años, han demostrado ser súmamente valiosas.

Calificación: 6