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Una de las franquicias cinematográficas más longevas de la actualidad llega a su final. Harry Potter personaje salido de la imaginación de la escritora J.K. Rowling presenta su penúltima entrega la cual, junto con una octava película, conforman el séptimo y último libro titulado Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (Harry Potter and the Deathly Hallows).

El filme presenta un historia un poco más compleja, llena de detalles y situaciones que lo hacen mantener esa solidez alcanzada a través de las últimas entregas. Todo esto es acompañado como ha sido costumbre, por un gran despliegue técnico muy a la altura de una producción de este tipo.

David Yates, director de las dos últimas películas repite de nuevo tomando como base un guión de Steven Kloves. Esta primera parte, se aleja un poco de lo mostrado en las entregas anteriores para presentarse como un filme transitorio, más centrado en personajes a través de situaciones muy densas adquiriendo un tono aún mas obscuro. Este establece bases y desarrolla ciertos hilos narrativos que generan una profundidad interesante. De alguna manera este cambio es algo positivo pues se logra imprimir mayor emotividad en la trama. Sin embargo al centrarse en estos detalles, este sufre de una reducción de ritmo en la narración, resentido en momentos por el espectador.

El sólido trabajo de guión es fortalecido por un aceptable aporte del equipo actoral, el cual sin llegar a mostrarse sobresaliente, es bastante cumplidor en su quehacer. Nuevamente de acá se destaca el trabajo de los jóvenes Emma Watson, Rupert Grint quienes se muestran mas sólidos en sus papeles que el protagonista Daniel Radcliffe. Ellos son complementados por las oportunas intervenciones de grandes veteranos como Ralph Fiennes y Helena Bonham Carter.

Como habíamos mencionado, el aspecto técnico es digno de rescatar e incluso sobresaliente. La elección de Alexander Deplat como compositor es más que oportuna. Sus partituras musicales aportan mucho sentimiento a la profundidad de la historia, además de tener cierta familarización con el trabajo original que hiciese John Williams para las primeras entregas. El trabajo de los efectos especiales cumple con lo esperado. De acá debemos hacer mención a la muy elaborada secuencia animada utilizada en la fábula de las Reliquias de la Muerte. Quizás ella es el punto más alto de este apartado.

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte Parte 1 es un filme muy bien realizado, el cual a pesar de todo el esfuerzo por parte del equipo de producción, no pierde esa sensación de preludio que es en realidad. Es generalmente satisfactorio, dejando al público con deseos de ver su segunda parte, el esperado punto final de esta popular saga.

Calificación: 8