Seleccionar página

Reseña de una película indispensable

El año 1969, Los Beatles se separan, primavera de Praga, Mayo del 68, Masacre de Tlatelolco, la muerte del Che Guevara, son solo algunos de los acontecimientos cercanos al final de la década de los sesenta, que cambiaron el mundo.

En el mundo del cine, Easy Rider es uno de esos acontecimientos.

El debut de Jack Nicholson, premiada como mejor película de nuevo director en el Festival de Cannes, “la historia del hombre que sale en busca de Norteamérica y no la encuentra en ninguna parte”, Easy Rider es un hito de cine de contracultura.

Poco conocida fuera del círculo de los cinéfilos y de quienes comulgan con lo contestatario, Easy Rider es la narración de un viaje, viaje ácido, muy alejado de la estética ideal y simplona del New Age tan en boga hoy día. El guión de Easy Rider bebe de las oscuras fuentes que dan el tono a las narraciones de Herman Hesse.

Se trata de vivir al margen, y dentro del margen seguir sintiéndose de espaldas a todo ¿Acaso no es eso lo que vive el personaje de Dennis Hopper?

Como película de referencia su historia es clásica, dos típicos motociclistas de los sesentas atraviesan los Estados Unidos para participar de los carnavales del Mardi Grass en New Orleans. El viaje es un pretexto para mostrarnos la sociedad gringa de los sesentas, con sus anhelos de ruptura, sus valores más conservadores, la eterna discrepancia entre las zonas agrícolas y las ciudades, y muy especialmente la intolerancia.

Si bien se trata de una historia con una ambientación muy especifica, lo cierto es que se mantiene tan actual como hace treinta años, y en sus representaciones no dudo que podamos identificar situaciones que vivimos hoy día.

El lenguaje audiovisual de Easy Rider tiene mucho de experimental, raro seria si no lo fuera, desde la primera secuencia de varios minutos sin un diálogo, hasta los cambios de escena con un extraño efecto de parpadeo, como queriendo decir que pasado, presente y futuro interactúan entre si continuamente. Este elemento será muy importante en New Orleans, donde con el pretexto de un viaje de LSD, paradójicamente se nos da la reflexión de mayor lucidez de la película.

Cine viejo, cine bueno, cine indispensable, Easy Rider tiene mucho que seguir diciendo, para estas generaciones, que continuamos como deambulando en un sueño de ácido lisérgico entre las tumbas de un cementerio que otros han levantado.

Easy Rider (1969).
Dirigida por Dennis Hopper.
Protagonizada por Peter Fonda, Dennis Hopper y Jack Nicholson.
Premiada como la Mejor Película de un Nuevo Director en el Festival de Cannes