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El Día en que La Tierra se Detuvo (The Day the Earth Stood Still) ha sido considerada un clásico indiscutible del cine de ciencia ficción.  La historia de un extraterrestre que debe decidir entre destruir o salvar la Tierra después de ver el comportamiento destructivo de los humanos,  ha capturado a muchas generaciones desde su estreno en 1951, incluyendo a cineastas como George Lucas y Steven Spielberg.  Su estilo visual, humanismo y esa invitación a  la reflexión han sido  imitados por muchas producciones a través de los años.

Para este 2008, y continuando con esa tendencia a los remakes,  Hollywood lanza una versión totalmente remozada de la conocida historia con Keanu Reeves a la cabeza de un reparto conformado principalmente por los ganadores del Oscar Kathy Bates y Jenniffer Connelly. Si bien tiene algunas variantes en torno a los personajes, la intención de los productores es reproducir el mismo efecto de la versión original.

De primera entrada, la historia se parece bastante a la versión original: Klaatu (Reeves) visita la tierra a bordo de un vehículo espacial como representante de una especie superior la cual debe decidir el futuro del planeta y de la raza humana.  A lo largo de su periplo, el visitante hace contacto con la doctora Helen Benson (Connelly) a través de la cual eventualmente conocerá la verdadera escencia del ser humano.  A pesar de lo interesante de la idea, el argumento no logra desarrollarse de manera convincente.

Una serie de incoherencias y falta de un verdadero desarrollo de personajes logran atentar contra una propuesta que si bien inicia con cierta ambición se conforma con ser simple entretenimiento visual. El guión plano se ve fortalecido por una actuación insípida de Reeves como el visitante, papel que le queda bastante grande y una vez más demuestra ser actor sobrevalorado y de poco talento.  Su labor acá se ve apoyada por una Jenniffer Connelly desinteresada y aburrida por el relato , muy lejos de otros trabajos como Blood Diamond y A Beautiful Mind.

Contrario a los estelares, Kathy Bates hace como de costumbre un trabajo elegante y sobrio como la Secretaria de Estado,  pero insuficiente para enderezar el valor del filme. Todo esto se ve aún más empantanado por una dirección pueril y confusa de Scott Derriksson, quien decide abandonar ese tono de reflexión y humanismo optando de forma ineficaz por apoyarse en efectos especiales que si bien son buenos, no son muy diferentes de lo visto en otras producciones.

En términos generales, El Día en que la Tierra se Detuvo no logra cumplir con las expectativas siendo una película sin vida y totalmente intrascendente. Apenas logra salir avante si lo que se busca es “matar tiempo” pero insuficiente para todos aquellos cinéfilos deseosos de una buena historia y de personajes más elaborados.

Calificación: 4/10