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Durante el año 2004, el tema épico fue el elemento dominante en la pantalla grande. Películas como “Troy” , “King Arthur” y la muy comentada “The Passion Of The Christ” fueron filmes que de una manera u otra confirmaron el interés de la audiencia por éste tema, el cual luego de años de ausencia, fue retomado con fuerza gracias a propuestas como “Gladiator” del año 2000. Sin embargo, en noviembre pasado se estrenó “Alexander”, la cual, a diferencia de sus antecesoras, ha desatado polémica no solo en cuanto a contenido sino también realtivo a su calidad.

El proyecto

El filme dirigido por el estadounidense Oliver Stone se basa en la historia de Alejandro Magno, uno de los personajes más influyentes de la historia universal, quien a la edad de 25 años había conquistado un noventa por ciento del mundo conocido en aquel entonces. Protagonizada por Colin Farrell (Daredevil, Minority Report), Angelina Jolie (Tomb Raider, Girl, Interrupted), Val Kilmer (The Doors, Batman Forever), Anthony Hopkins (The Silence of the Lambs, Nixon) y Jared Leto (Requiem for a Dream, Panic Room), “Alexander” es quizás el proyecto más ambicioso de la carrera de Stone, quien afirma, que ha buscado llevarla a la pantalla grande desde hace más de treinta años, pero que la necesidad de madurar una idea y obtener de ella una buena estructura ha sido lo que lo ha detenido. El propio director siempre ha reconocido: “De estudiante fantaseaba con ir hacia atrás en el tiempo con cámaras documentales y un pequeño equipo para rodar las campañas militares de Alejandro. 32 años después conseguí finalmente la oportunidad de volver hacia atrás y recrear aquel período”.

Como asesor, el director contrató a Robin Lane Fox, profesor del New College (Oxford) y autor de una de las biografías más completas de Alejandro (1972). Los conocimientos enciclopédicos de Lane Fox proporcionaron al director información para el guión y ocasionalmente fungió como consultor directamente en el plató. El proyecto ha sido catalogado como el mas personal del director, hecho que ha sido comentado en varias ocasiones por Colin Farrell quien interpreta al famoso conquistador: “Oliver se parece mucho más a Alejandro que yo. Siempre lucha por la perfección, cueste lo que cueste. Es un cineasta increíble y un líder brillante. Y, por así decirlo, se rompe el culo. Fue una gran inspiración”.

Los resultados

A pesar de la dedicación dada al proyecto, el resultado final no es satisfactorio. El filme presenta una débil estructura narrativa la cual impide que éste fluya con claridad. La información suministrada de como el personaje ascendió al poder es escasa, impidiendo que el espectador pueda involucrarse de una forma más directa con la película. Esto es provocado por la pobre narración de Hopkins y la innecesaria reiteración de elementos que a la larga son de poca relevancia como la bisexualidad del personaje, hecho que se vuelve chocante luego de cierto tiempo. La elección de Farrell como Alejandro y Jolie como Olimpia no fue la mejor. A esto es necesario sumarle una irregular musicalización de Vangelis y una excesiva duración de la película.

En los Estados Unidos las reacciones no se hicieron esperar. El comportamiento del público fue de todo menos el esperado. Nuevamente Stone estaba en el ojo de la tormenta. Para desdicha del mismo realizador, el hecho de que hiciera dos documentales en favor de Fidel Castro aumentaron el rechazo del filme. En Grecia la película corrió con una suerte similar. Los espectadores de ese país la consideran “inexacta y ofensiva”. En general su suerte no ha cambiado donde quiera que ésta se exhiba. La mala estructura junto con una falta de elementos épicos presentes en producciones como “Ben-Hur” “Quo Vadis” o “Gladiator” hacen de esta película algo sin escencia o alma. Estamos quizás ante la peor película de Stone y la peor del año 2004.

Ante las acusaciones anteriores, el director las ha rechazado aduciendo que es bastante fiel a la historia y que en ningún momento busca esconder o enmascarar la realidad. Dice que ante todo, siempre buscó respetar la exactitud histórica en su interpretación de los hechos y conservar, hasta donde le fue posible, la escencia del legado de Alejandro Magno.
Para colmo de males, la película no solo fracasó drásticamente en la taquilla sino que ha sido nominada a los premios “Frambuesa de Oro”, en las categorías de peor película, peor actor y peor dirección entre otros. Esto ha dejado perplejo al realizador quien se ha negado, hasta cierto punto, a aceptar el fracaso alegando siempre un interés por mostrar una mayor fidelidad a los hechos. En resumen, estamos ante una propuesta insípida, y con una estructuración robótica, dentro de la cual los personajes flotan sin sentido alguno en una trama impersonal y plana dando como resultado una película desordenada e incoherente. Esto refleja a su vez la incapacidad del realizador de mostrar la grandeza política del griego Alejandro en todo su esplendor.