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Reflexiones sobre una muestra de video Joven

A finales de marzo del 2005 se sucedió la segunda Muestra de Realizadores Jóvenes en Video, La 240, en la ciudad de San José, Costa Rica, y bastante bien que se sucedió. Cuatro días de funciones al aire libre, en el Anfiteatro del Centro Nacional de la Cultura, obras en video nacionales e internacionales fueron protagonistas. Si bien los recursos con los cuales cuentan los jóvenes realizadores en nuestro país, son más bien escasos, no deja de ser sorprendente la creatividad y dedicación que transmiten estos trabajos.


Algunos trabajos

Este año la programación estuvo de lujo, documentales, ficción, videocreación y animación se repartieron de forma muy regular a lo largo de los cuatro días de la muestra. En lo que respecta a la animación, fue muy impresionante constatar la calidad técnica de los trabajos, tales como “Albita y el Cuervo”, de Brian Brenes, con un manejo envidiable de una técnica tan compleja como el “stopmotion”. Por otro lado, el trabajo realizado en “3D”, “Los cubos no pueden saltar” de Oscar Cruz, si bien realizado en una técnica diametralmente opuesta, como es la animación por computadora, resaltó tanto por su calidad técnica como por una historia realmente original.

Y si de historia se trata, lo cierto es que “Del niño que maravillado por esas cosas decidió atraparlas”, de Diego Mora es simplemente destacable. En dos minutos y medio de animación plantea una historia tan simple como poética, donde el peso de la narración no descansa tanto en la animación como en su sonorización. Realmente agradable de ver.

Los documentales también dieron que hablar, contenidos políticos y sociales con los estilos más o menos convencionales, al lado de trabajos con corte abiertamente experimental, tal es el caso de “Indiferencia” de Roberto Román, claramente inspirado por trabajos como Powacatsi y Baraka, con un trabajo de edición y fotografía bastante respetable. Por otra parte vimos “Cazando a Kurosawa”, de Carlos Benavides, trabajo irreverente como ninguno, con una calidad técnica más bien dudosa, pero justo la acorde con el tipo de trabajo, personalmente uno de mis favoritos. En cuanto a la ficción definitivamente destaco “Ariel” de Nicolás Pacheco, un trabajo por momentos rudo, pero llevado hasta las últimas consecuencias, que de eso se trata el oficio de realizador, decir las cosas hasta las ultimas consecuencias.

“Te tengo y no” de Marvin Murillo, si bien fuera de concurso, es un trabajo que valdrá la pena verlo en su versión final, Murillo muestra un manejo del lenguaje audiovisual bastante maduro, en era buena. Lo que respecta a la videocreación es siempre un campo delicado, algunos la consideran solo un pretexto para experimentar con los filtros de la cámara y la edición, algunos dicen que son puros experimentos ininteligibles. Por eso me gustaría referirme a “Juegos en el Parque” de Jorge Albán. Este es un trabajo donde vemos un juego de video corriendo en pantalla y el audio de dos niñas conversando mientras juegan, sin ninguna metáfora alambicada, más bien frontal y abiertamente, el video pone en cuestionamiento mucho de la realidad social y política costarricense. A todo esto, si bien en La 240 existen las categorías como una guía para los espectadores, estas son abiertas a lo que los realizadores definan que es su trabajo, y en lo que respecta a la premiación, está no se hace por categorías, más se hace a partir del valor intrínseco de cada trabajo. Esto lo hace sumamente interesante el público y los realizadores, y estresante para los jurados.

Mis respetos a la organización

Sacar adelante una muestra de cualquier tipo no es tarea fácil, si se trata de una muestra de video en un país sin presupuestos para este tipo de actividad, y dirigida a la presentación de trabajos de jóvenes creadores, no digamos que parece imposible. Sin embargo el colectivo D_ficil Prod, no solamente la saca adelante, sino que La 240 tiene una calidad que se desearían muchas muestras de video que no quiero recordar.

La proyección de altísima definición, da gusto ver los trabajos proyectados así, mesas redondas, invitados internacionales, muestra de trabajo de jóvenes de otras latitudes, no le falta nada, y además todo sazonado con muy buen gusto. Desde la decoración del espacio, la inauguración y clausura, el spot publicitario, los afiches, La 240 es un espacio al que dan ganas de asistir. Felicitaciones al equipo de D_ficil Prod, en cada detalle de está muestra queda patente que se trata de un trabajo que se realiza con una seriedad sin concesiones.

No debería decirlo, pero…

Será una afirmación dura, pero lo cierto es que me sorprendo y me siento mucho más interesado, cuando veo estos trabajos de jóvenes realizadores en La 240, que viendo los trabajos profesionales que participan en La Muestra de Cine y Video. Será que los jóvenes tienen más que decir, será que se trata de una producción talvez más lúdica. No desestimo el esfuerzo de los productores profesionales de nuestro país, pero como espectador me siento más estimulado y encuentro más que decir sobre la programación de La 240, que por la mayor parte de la producción audiovisual profesional de nuestro país.