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En este montaje de Salomé el público encontrará una historia cargada de drama e intriga, un derroche plástico y visual, y el trabajo conjunto de actores y bailarines sobre el escenario. De esta forma se unen para efectuar una gran producción conjunta tres instituciones del Ministerio de Cultura y Juventud: la Compañía Nacional de Teatro (CNT), la Compañía Nacional de Danza (CND) y el Teatro Nacional (TN).

La obra se estrenó en el Teatro Nacional. En dicho lugar tendrá una corta temporada, del 4 al 8 de marzo, y posteriormente pasará al Teatro La Aduana, del 13 de marzo al 3 de mayo.

Gustavo Rojas, director de la CNT, afirmó que Wilde es un autor “de referencia obligada” y, aunque falleció bastante joven, Salomé es una obra de madurez. El texto causó revuelo cuando la escribió, en 1891. La obra se basa en el relato bíblico sobre la muerte de Juan el Bautista, texto que indica que Salomé pidió como regalo la cabeza del profeta, después de que su baile agradó al rey Herodes Antipas.

Wilde se tomó gran cantidad de licencias al escribir su obra, que toma el texto bíblico apenas como referencia. A la polémica religiosa se sumó la política, ya que se toca el tema de la lucha de poder y la tiranía, lo cual provocó la prohibición para exhibir la obra en la Inglaterra victoriana. Esto provocó que su estreno no se diera en Inglaterra, como Wilde quería, sino en Francia.

A solicitud de Gustavo Rojas, el director Luis Carlos Vásquez preparó su planteamiento de la obra. El resultado incluye un montaje multidisciplinario que combina teatro y danza. Por esta razón, al quehacer de Vásquez se suma el de Humberto Canessa, director de la Compañía Nacional de Danza y el del compositor Carlos Escalante, ya que la música tiene una participación muy importante. Para Rojas, la coordinación que se ha gestado entre las tres instituciones es uno de los aspectos más relevantes de la puesta en escena. El se encuentra muy satisfecho con el resultado y califica el trabajo del director como “épico y majestuoso”.

En un texto distribuido por la CNT, el director Luis Carlos Vásquez explica que este personaje le llamó la atención desde que era un niño. Conoció la obra cuando profundizó en los escritos de Wilde, después de leer El Retrato de Doriam Gray.

Reconoce que Salomé  no se monta con frecuencia y afirma que su idioma “romántico simbólico” ha sido subestimado y considerado decadente por muchos. Sin embargo, esto no ha evitado que el personaje inspirara a muchos artistas en la historia, entre los cuales Vásquez cita al cineasta William Diebrl, al director inglés Lindsay Kemp y a Carlos Saura.

El director explica que el trabajo de Wilde constituye una intervención en el drama bíblico: en su texto Salomé está enamorada de Juan El Bautista y luego es mandada a matar por Herodes el Tretarca. En la época de Wilde, esto causó escándalo y fue así como  el Lord Chamberlan, de Londres, prohibió el estreno de la obra, la cual iba a ser actuada en inglés por  Sara Bernhardt. A manera de resumen, Luis Carlos Vásquez indica: “Oscar Wilde, convierte el destino de Salomé y de Juan en un gran poema dramático, apareciendo en él la tragedia, los celos, el amor lujurioso de Herodes, por su hijastra y sobrina Salomé, el abuso del poder, el poder absoluto, la ambición, la obsesión de una mujer que se despoja de sus siete velos, realizando el primer “strip tease”, reseñado nada menos que en La Biblia”.

Los roles protagónicos están a cargo de Rocío Carranza, como Salomé, y de Pablo Rodríguez, como Juan, que en la obra se denomina Iokanán. Precio de entrada general,  ¢3 000; estudiantes y ciudadanos de oro ¢1 500; reservaciones al tel. 2221-5341. Funciones de jueves a sábado 8 p.m., domingos 5 p.m. www.teatronacional.go.cr

Biografía de Oscar Wilde (*)

De acuerdo con Jordi Ferrer y Susana Cañuelo, Wilde nació en Dublín en 1854. Fue estudiante brillante y destacó en el campo de las humanidades y se labró fama como ensayista y poeta en el Londres de su tiempo. “Fue un auténtico dandy”, afirman estos autores. Poco después de la publicación de su libro Poemas, en 1881, efectuó una gira por Estados Unidos y luego visitó París donde departió con los autores de la época. En 1884 se casó y tuvo dos hijos; para 1890 poseía una carrera consolidada. En ese entonces publica El retrato de Doriam Gray, su única novela y considerada una obra maestra.

Luego de esto Wilde conoció a lord Alfred Douglas  a quien muchos consideran el origen de sus problemas. Para 1895 se estrena su obra maestra La Importancia de llamarse Ernesto. Su popularidad como dramaturgo se acrecentó con obras como Salomé (1891), El abanico de lady Windermere (1892) o La importancia de llamarse Ernesto (1895), obras de diálogos vivos y cargados de ironía.

Dentro de su interés por nuevas experiencias y sensaciones, Wilde  empezó una época de derroche de tiempo y dinero acompañado de Douglas. Toda esta situación acarreó un enfrentamiento entre el padre de Douglas y Wilde y el asunto terminó con una condena de dos años a trabajos forzados contra Wilde por  mantener relaciones homosexuales con el joven Douglas. Después de está situación se le declaró como insolvente y fue puesto en libertad, para trasladarse a vivir a  Francia e Italia.

Desde ese tiempo,  y hasta el día de su muerte en 1900, solo publicó un poema titulado La Balada de la cárcel de Reading. Los ultimo días de su vida los vivió gracias a la caridad de algunos de sus fieles amigos. Su existencia en esta época se  caracterizó por la fragilidad económica, quebrantos de salud, problemas derivados de su afición a la bebida y un acercamiento de última hora al catolicismo. En 1905 se publicó la carta en verso que le escribió a lord Alfred Douglas, la cual escribió mientras estuvo en prisión y que tituló De profundis.

Jordi Ferrer y Susana Cañuelo consideran que la vida de este escritor refleja la doble moral y la hipocresía que se vivía durante la época victoriana y de la cual fue presa fácil.

(*) Fuente: información distribuida por la CNT,  e Historia de la literatura universal, de Jordi Ferrer y Susana Cañuelo, Editorial Optima, España, 2002.